jueves, mayo 28, 2009

CONFLICTO DE PARADIGMAS (6)

CONFLICTO DE PARADIGMAS



(6)



Quizá sea necesario, para mayor claridad de algunos de nuestros lectores, ampliar un poquito más lo relativo al conflicto de paradigmas en el área de la bibliología; especialmente en el campo de la Alta Crítica del Pentateuco. Los críticos modernistas liberales acostumbran negar la autoría mosaica del Pentateuco, colocando su aparición en tiempos tardíos, y a partir de varios documentos inconexos [JEPD]; lo cual ha dado en llamarse "hipótesis documentaria", aunque en verdad debiéramos llamarles en plural documentarias, por el altísimo número de conjeturas mutuamente excluyentes. Pero lo más delicado de la gran mayoría de ellas es que contradicen a Jesucristo y a las mismas claras declaraciones inspiradas de las Sagradas Escrituras. Tales conjeturas documentarias son, pues, apóstatas abiertamente. El más connotado crítico en estos respectos, la montaña más alta de la cordillera modernista liberal, ha sido, sin lugar a dudas, Julius Wellhausen, que perdió la fe en su juventud en el mismo seminario.



El primer traspié de la mayoría de estos críticos ha sido su antisobrenaturalismo. Como si Dios mismo no pudiese ser sobrenatural. Tal tipo de crítica surgió en la época del deismo, cuya tintura era precisamente esa, expulsar a Dios del circuito de la naturaleza. Al respecto valdría la pena leer la obra de C. S. Lewis, titulada "Milagros", el mismo título de la de Rudolph Bultmann ya dentro del campo de la pretendida desmitologización. Pero un Dios sin milagros y sin intervención directa y soberana en la naturaleza y en la historia, ese sí que sería un verdadero mito. A partir del antisobrenaturalismo, y desechando por lo cual el milagro en la historia, se ha pretendido reconstruir la historia con nuevas conjeturas basadas en las presuposiciones teóricas hegelianas. Wellhausen reconocía sus deudas con Vater y Hegel. Pero haciendo caso omiso, o desconociendo los asertos de la arqueología, que sale siempre en defensa de la tradición y contra el modernismo.



La arqueología dio, pues, el golpe de gracia a las teorías wellhausianas que negaban la capacidad escrituraria de los tiempos mosaicos. Bueno es, pues, leer a Wiseman, Sayce, Petrie, Langdom y otros historiadores y arqueólogos que demuestran con los monumentos la antigüedad de la escritura en tiempos premosaicos patriarcales e incluso antediluvianos.



Si se comprende, lo cual es muy fácil, que los antiguos documentos patriarcales y mosaicos tuvieron varias ediciones en los mismos tiempos de Moisés, Josué, Samuel, los cronistas inspirados de la monarquía, Jeremías y Esdras, y que tales ediciones de los Textos arcaicos pusieron en ciertas ocasiones al día tales Textos para mejor comprensión de sus lectores contemporáneos, podrá verse que no se puede datar el Texto arcaico completo en base a su última actualización, como hacen los modernistas, en contravía de las evidencias arqueológicas. Basta leer las demostraciones de Yahuda, mostrando la correspondencia del Pentateuco con su ambiente sinaítico y egipcio de flora, fauna y cultura, para ver lo ridículo de querer fecharlo en datas posteriores. Lo mismo hace, al respecto de la filología, Robert Dick Wilson, una de las mayores autoridades universales en lenguas antiguas. Véase, por ejemplo, su obra "Una investigación científica del Antiguo Testamento".



Igualmente, los modernistas acostumbran referirse a hipotéticas repeticiones que demostrarían varios documentos tardíos como fuentes. Pero tales supuestas repeticiones y duplicaciones han sido muy bien estudiadas y refutadas suficientemente, una por una, por variada serie de estudiosos. Véanse, por ejemplo, las respuestas, caso por caso, de Ch. Aalders, profesor de la Universidad Libre de Amsterdam, en su obra "Una corta introducción al Antiguo Testamento". También el profesor de Princeton y Westminster Oswald T. Allis ha tratado tales asuntos con mucha solvencia en obras tales como "Los cinco libros de Moisés" y otras.



El asunto del variado uso de diferentes nombres divinos ha sido tema constante de la escuela conservadora alemana de Hengstemberg. Véase, por ejemplo, la disertación de éste último al respecto de los nombres divinos, en sus Disertaciones sobre la genuinidad del Pentateuco. Igualmente, el pretendido alegato modernista del supuesto silencio de los profetas acerca de la Ley, ha sido refutado también por la escuela de Hengstemberg. Véanse sus trabajos demostrativos, por ejemplo, acerca de las Trazas del Pentateuco en Oseas, Amós, Reyes...etc., o los trabajos de William Henry Green en Moisés y los profetas. Estos autores no han sido refutados. Tales son sus evidencias.



Mucho más podría decirse al respecto, con el respaldo de la erudición conservadora. Basta un poco de buena voluntad para acceder a estas evidencias. Pero al mismo tiempo, "no hay peor ciego que aquel que no quiere ver". Por eso repiten los ciegos los argumentos ha tiempo refutados por los conservadores; argumentos apóstatas que aparecen repetitivamente de nuevo en la boca de la mala voluntad de los críticos modernistas liberales. Como si ignorando las evidencias y la arqueología pudiesen sepultar la luz. Pero basta una pequeña candela para desgarrar el tétrico coro de la oscuridad.



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Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 23/V/2009.

CONFLICTO DE PARADIGMAS (5)

CONFLICTO DE PARADIGMAS

(5)

Todavía dentro del asunto del conflicto de paradigmas, en el área de la cosmogonía y principalmente de la bibliología, donde la apostasía escogió asentar sus reales, es necesario considerar algunos hechos, además de los ya relacionados con el evolucionismo, y con la revelación general encarada por la teología natural. La bibliología se encuentra precisamente en el centro del huracán del conflicto de paradigmas.

Tomando la antorcha de manos de D. J. Wiseman (Nuevos descubrimientos en Babilonia acerca de Génesis), R. K. Harrison (Introducción al Antiguo Testamento), y en parte también de A. H. Sayce (La Alta Crítica del Pentateuco y los Monumentos), principalmente, en las áreas de la arqueología bíblica y de la Alta Crítica, tenemos los hechos de los descubrimientos arqueológicos que nos ayudan a entender mucho mejor los asuntos relacionados con los llamados Toledot de Génesis y siguientes. La palabra hebrea Toledot, bien puede traducirse Relaciones, pues incluye relatos, historias, orígenes, generaciones, genealogías, ascendencias, descendencias, etc. Tales Toledot, de los que en Génesis fueron incorporados por Moisés alrededor de uma decena, conformarían tabletas arqueológicas típicas provenientes de la antigüedad patriarcal, actualizadas dentro de una redacción fluída por las ediciones mosaicas, josueicas y samuélicas principalmente.

Los principales Toledot de Génesis son los siguientes: (1) Libro de las Relaciones de los Cielos y la Tierra, según el veterano texto septuagíntico, (2) Libro de las Relaciones de Adam, (3) Relaciones de Noé, (4) Relaciones de los hijos de Noé, (5) Relaciones de Sem, (6) Relaciones de Taré, y luego del Ciclo de Abraham y anterior al Ciclo de José: (7) Relaciones de Ismael, (8) Relaciones de Isaac, (9) Relaciones de Esaú y (10) Relaciones de Jacob. Siendo los autores de las tabletas arqueológicas los mismos autores patriarcales mencionados, aunque con las ya susodichas actualizaciones editoriales inspiradas de Moisés, Josué y Samuel principalmente.

Muy diferentes a las consideraciones científicas arqueológicas han sido las innumerables conjeturas desde Astruc, Ilgen, Eichorn y las posteriores hipótesis documentarias Wellhausianas, donde el conflicto de paradigmas ha llegado a su cúspide. Con Julius Wellhausen y sus émulos principalmente en Alemania, se ha llegado a la mayor confusión y apostasía. No obstante, dentro de la misma Alemania surgió la reacción conservadora de Hengstemberg, principalmente en Sus Discertaciones acerca de la genuinidad del Pentateuco, seguido por Haevernick, Keil, Wilhem Möeller y Dreschler. Pero la antorcha de la corriente corrosiva modernista liberal alemana fue llevada a los países anglófonos por el Obispo Colenso, al que entonces hubo de hacerle frente William Henry Green, en su obra El Pentateuco vindicado de las dispersiones del obispo Colenso, como también a otros seguidores anglófonos. La obra de William Henry Green ha sido sobresaliente al respecto, destacándose dentro del género varias obras suyas tales como: Moisés y los Profetas, Las Fiestas hebreas, Introducción al Antiguo Testamento (El Canon y el Texto), y principalmente sus últimas obras La Alta Crítica del Pentateuco y La unidad del libro del Génesis.

Para aquella época ya había surgido en Princeton la reacción al liberalismo teológico. Al principio Princeton se había caracterizado por la bandera de la ortodoxia conservadora, como en los tiempos de Hodge, Alexander y Barfield; pero cuando la facción modernista liberal del presbiterianismo exigió representación en Princeton, entonces el cristianismo bíblico reaccionó mostrando las grandes diferencias entre la religión revelada y el humanismo liberal. Gresham Machen hizo historia con su libro Cristianismo VS liberalismo y con sus gestiones, de manera que la corriente conservadora de Princeton derivó casi en su mayoría en la nueva línea de Westminster. El Libro de N. Stonehouse acerca de Gresham Machen da buena cuenta histórica de estos acontecimientos.

Fue entonces que, ya una vez muerto William Henry Green, le sucedió en su cátedra el famoso erudito conservador y gran filólogo Robert Dick Wilson. Son muy recomendadas entre sus obras: Escolar el Alto Criticismo?, Uma Investigación Científica del Antiguo Testamento, y la excelente obra Estudios en Daniel. Robert Dick Wilson continuó, pues, y actualizó la obra de William Henry Green. A su vez, Edward Young (Introducción al Antiguo Testamento) continuó y actualizó la obra de Robert Dick Wilson. Igualmente, Gleason Archer (Reseña histórica de uma Introducción al Antiguo Testamento) continuó y actualizó la obra de Edward Young. Esta ha sido, pues, la ruta de relevos en este avance de la antorcha conservadora que defiende el paradigma de la Simiente de la mujer, frente a los conjeturales movimientos incrédulos del paradigma de la serpiente apóstata, en este importantísimo campo de la bibliología.

La escuela de Wellhausen y sus émulos ha sido también además abatida por numerosos trabajos de muchos otros eruditos conservadores. Destacamos aqui los vários trabajos de Harold Wiener, septuaginista y principalmente desde la baja crítica, Aalders (Uma corta introducción al AntiguoTestamento, aunque breve, muy concisa y útil), O. T. Allis (Los 5 libros de Moisés). El trabajo de Josh McDowell frente a los críticos contra el Nuevo Testamento es valioso; como también el trabajo de Herman Ridderbbos contra Bultman.

Jesús dijo: "He aqui yo les envio sábios y escribas; y de ellos a unos mataréis y a otros perseguiréis de ciudad en ciudad". Quiera Dios que el trabajo importantísimo de estos santos sea aprovechado antes de que muerda la serpiente.

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Gino Iafrancesco V., 30-03-2009, Monte Mor SP Brasil.

lunes, febrero 09, 2009

CONFLICTO DE PARADIGMAS (4)

CONFLICTO DE PARADIGMAS

(4)



Con otro de los centenarios de Charles Darwin, comienzan a aparecer cantidad de nuevos panegíricos, llenos de entusiasta fe evolucionista; pero como generalmente lo hacen, siguen también vacíos de verdaderas respuestas científicas. La insistente fe evolucionista y su forzado entusiasmo a manivela, solo presenta frases altisonantes pretendiendo dar por sentado lo indemostrado, y peor aún, lo refutado; al mismo tiempo que procuran ignorar u ocultar el verdadero involucionismo de la historia real del darwinismo. Es la nota común de la intolerancia pro-darwinista, pontificar y al mismo tiempo denigrar, al mejor ejemplo de la superstición barata, como si el disfraz de “científico” fuero lo mismo que serlo. La carencia de argumentación seria es lo más notorio en estos panegíricos. Se ataca con intolerancia, mas no con ciencia, al creacionismo, pero no se responden sus argumentos. Richard Dawkins, el más caracterizado y actual pontífice militante del evolucionismo ateo, ni siquiera quiere conversar con quien cree en Dios; simplemente le da la espalda. Esa es toda su argumentación. En vez de panegíricos y displicencias, desearíamos ver cómo se responde científicamente a la seriedad de los argumentos que desde su inicio se han levantado contra el evolucionismo. Ya estamos cansados de meras asunciones y pataletas.

El propio Charles Darwin, cuyo evolucionismo juvenil se basaba más que todo en la llamada “selección natural”, destacó el mismo el punto flaco de su propia hipótesis. Se atuvo a la paleontología, pero esta no resultó ser su amiga. Mucho menos la genética. Precisamente en ese campo comenzó la historia de la involución del darwinismo. Mendel y las leyes de la genética fueron de los primeros que forzaron el comienzo del continuado revisionismo involutivo del darwinismo. El revisionismo Lamarckiano pretendió entonces que los caracteres adquiridos gracias a la influencia del medio ambiente serían heredados; pero fueron muchos los ratoncillos de laboratorio que dejaron sin cola al nacer, por generaciones, pero los genes seguían produciendo colas. La derrota del Lamarckianismo derivó entonces en la llamada hipótesis de la “ortogénesis”, a la que no tardó mucho en intentar refutar Hugo De Vries con la nueva hipótesis de las mutaciones a gran escala, los monstruos viables. ¡Cuan grande fe! Y ¡Cuan variable! Jean Piaget, en su obra “Epistemología del pensamiento biológico”, al contrastar y analizar las diversas hipótesis evolucionistas, cerca de 40 diferentes, concluye que el biólogo no toma sus datos de la realidad, sino que proyecta sobre esta sus propias presuposiciones.

Las respuestas a Dawkins, y todavía mucho más, las preguntas de autores como Phillip Johnson, han sido sumamente serias. Requieren mucho más que las espaldas y el sarcasmo intolerante. Los asertos de Phillip Johnson no han sido respondidos con altura, que yo sepa, por ninguno de los panegiristas modernos del darwinismo. Repásense, por favor, lentamente los argumentos de Phillip Johnson, en obras suyas tales como: "Darwin a la prueba”, “Ciencia, intolerancia y fe”, “Las preguntas ciertas”, etc., para constatar y ver si en los panegíricos de centuria se vislumbra alguna respuesta científica. Lo mismo acontece con las obras de los defensores del diseño inteligente, tales como Charles B. Thaxton (El Misterio del orígen de la vida), William Dembski (Diseño inteligente), Michael Behe (La caja negra de Darwin), que son vilipendiados de “creacionistas”, pero no refutados ni respondidos con argumentos científicos. En estos días, mientras la obra del ferviente pontífice Dawkins: “El Delirio de Dios” se convierte en best seller, sus propios compañeros de profesorado en Oxford, los doctores Alister & Johanna McGrath escribieron una acuciosa respuesta titulada: “El Delirio de Dawkins”, cuya lectura recomendamos. Como buen atalaya de las publicaciones al respecto de los desarrollos actuales, sobresale desde España la obra del biólogo Dr. Antonio Cruz: “Darwin no mató a Dios”, como pretende el deseo de los panegiristas. Igualmente de valor son sus numerosos artículos permanentes publicados en internet.

Después de la demoledora realidad demostrada por Rudolf Clausius dentro del campo de la ciencia termodinámica, en especial la segunda ley, la de la entropía, y cómo esta afecta terriblemenbte las ínfulas de la hipótesis evolucionista, se le otorgó apresuradamente el premio Nobel a Illia Prigogine, por especular, aunque por varios años alejado del laboratorio, sobre cómo la llamada “negato-entropía” hubiera podido vencer a la entropía. Lo que no hicieron igualmente notorio los premiantes fue la refutación de las especulaciones de Prigogine realizada por los Ph.D. Dres. Henry Morris y Duane T. Gish. No he visto ninguna refutación científica del trabajo de estos últimos, acerca de lo cual puede leerse en: “La Termiodinásmica y el origen de la vida” I y II respectivamente.

El conflicto de paradigmas da cuenta, pues, de los alinderamientos actuales en la batalla entre creacionismo y evolucionismo. El paradigma de La Simiente de la Mujer es creacionista; el paradigma de la serpiente y su simiente es evolucionista; si bien, dentro de la referida involución histórica del darwinismo, se ha dado lugar también espacio para un intento de “reconciliciación” en el llamado “evolucionismo teísta”, como el actual del director del proyecto Genoma Humano, Dr. Francis S. Collins, en su libro: “El Lenguaje de Dios”, donde reconoce a Dios, y la deuda del científico con los escritos de C. S. Lewis. Pero Yahveh Elohim dijo claramente que pondría enemistad, y no reconciliación, entre los dos paradigmas primigenios y sustentatrices. No olvidemos lo ya sabido acerca de Charles Darwin mismo en su ancianidad; como llamó a su casa a Lady Northfield para pedirle que dirigiera estudios bíblicos en su propia morada. Ella lo encontró absorto en la que él mismo llamó “majestuosa” Epístola a los Hebreos; y cuando ella le reportó lo que se hacía con su hipótesis, el anciano Darwin se lamentó muy preocupado por el hecho de que los hombres hubieran tomado como religión “los inmaduros pensamientos de su juventud”; en sus propias palabras.

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Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 2009-02-09.

jueves, enero 01, 2009

LA VERDADERA HISTORIA

LA VERDADERA HISTORIA
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La verdadera historia no es la que registran los hombres, sino la que registra el Cielo. No obstante, el significado celestial de la historia depende de lo acontecido en la tierra. Por eso está escrito de la apoteosis del Cordero lo siguiente: “Digno eres de tomar el Libro y de abrir sus 7 Sellos, porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre los redimiste para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y los hiciste para nuestro Dios Reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra” (Ap.5:9b-10).

Porque fue inmolado en la tierra, entonces es digno en los Cielos de tomar el Libro y abrir sus Sellos. Con la sangre derramada en la tierra, el Cordero hizo para Dios en el Cielo, con gente de toda la tierra, Reino y sacerdotes. Sin esa sangre no hubieran sido hechos tales, sino que se hubieran hundido y desecho en sus pecados. Pero el Cordero, por Su sangre, los hizo Reino y sacerdotes para Dios el Padre; para que vivan en la tierra como se vive en el Cielo, y expresen el Cielo en la tierra.

La historia del Reino de los Cielos, que se escribe en ellos, se gesta, no obstante, en la tierra. Podríamos decir, en otro sentido, que aunque su registro auténtico está en los Cielos, no obstante, se escribe en la tierra. ¡Cuán importante es este pequeño paso por la tierra! Aquí se juega la eternidad.
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Gino Iafrancesco V., 28-VII-2008, Bogotá D.C., Colombia.

jueves, diciembre 11, 2008

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (1)

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO

DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS


(1)




Después de la caída del hombre, cuya realidad está muy bien documentada en nuestra propia condición humana, aparte de las declaraciones infalibles de la Palabra de Dios, Yahveh Elohim se dirigió a la serpiente antigua, Satanás, con palabras muy solemnes. El enemigo realmente hizo muchísimo daño sometiendo al poder del pecado y de la muerte a la naturaleza humana, dejándonos destituídos de la vida y gloria divinas. Pero ese grande y terrible desafío a Dios y a Su propósito, ya era de antemano conocido por el único Señor, el cual lo permitió para hacer notorias Sus grandezas y Poder. Entonces, cometida ya la profanación, dijo Yahveh Elohim a la serpiente: "Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Sefer Toledot Adam, Gn.3:14, 15).



A partir de entonces la serpiente se arrastra alimentándose del polvo de la tierra de que fue hecho el hombre; necesita del poder latente del alma del hombre para cabalgar. Los demonios necesitan de los cuerpos hechos del polvo, así sean cerdos, para canalizarse y hallar reposo. Los demonios se alimentan de la mesa de los demonios aderezada por los hombres; por lo cual se reúnen como moscas alrededor de los sacrificios idolátricos. La serpiente engañó a la frágil mujer; pero ahora, la frágil mujer, según la promesa proto-evangélica de Yahveh Elohim, concibió una Simiente, La Simiente de la Mujer, el Hijo de la Vírgen, Emanuel, que aplastó la cabeza de la serpiente, aunque fue herido en el calcañar; es decir, mientras quebrantaba la cabeza de la serpiente en la cruz. Entonces, también, la enemistad que atravesaría la historia, entre la serpiente y la mujer, y sus respectivas simientes, comenzó. Caín, molesto por la insuficiencia de su justicia propia, se ensañó contra el heredero de la gracia, y lo mató. Caín también hubiera podido ser heredero de la gracia divina, si también se cubriese, como Abel, con la sangre del Cordero; pero prefirió escoger la senda errante de los que se alejan por sí mismos de la presencia de Yahveh Elohim, y pretenden vivir en base a sí mismos, sin alimentarse del fruto del árbol de la vida divina, disponible tras la reconciliación de la expiación, prefigurada en las ofrendas de Abel.



La enemistad, puesta por Yahveh Elohim entre las dos líneas y simientes, no ha dejado de circular por las páginas de la historia, sobre todo en lo que atañe al paradigma de la familia de los fieles a Dios, enfrentado al paradigma polifacético de los que, como hijos del diablo, sus deseos de desplazar y remplazar a Dios por sí mismos, quieren cumplir. En el meollo de la explicación de los distintos conflictos históricos, se encuentran estos dos paradigmas enfrentados: el divino y el de la serpiente. Escudriñados los motivos humanos tras sus mitologías, religiones, filosofías, teorías, políticas y culturas, etc., se descubre mimetizado en el fondo, uno u otro paradigma. Acerca, pues, de esa enemistad puesta por Dios, de esa guerra necesaria e ineludible, hay mucho que decir, y mucha tela que cortar. El trasfondo profundo de esa enemistad, se traslada a los distintos campos del saber y del vivir humano. Y no debemos ser ingenuos, pues la guerra ya nos rodea, y entre nosotros ya se encuentra milenios ha. Por eso La Simiente de la Mujer, Jesucristo, dijo claramente: "El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama" (Mt.12:30; Lc.11:23).



Hoy leemos u oímos de filosofías monistas, dualistas, panteístas, deistas, por un lado, o teistas, por otro; de evolucionismo, o de creacionismo; de alta crítica modernista liberal, o conservadora; de medicinas alternativas de trasfondo panteista y dualista, y hasta paranormal, o de procurar una ciencia objetiva e integral; por un lado, de antisobrenaturalismo y naturalismo a ultranza, o sobrenaturalismo, por el otro lado, etc. Todo este maremagnum de tendencias, incluso en las teorías económicas, esconde bajo sus espumas, el conflicto paradigmático de raíz proto-evangélica del que hacemos mención. Incluso también, con muchísima más razón, y por causa de una mayor cercanía al núcleo vital del asunto, las guerras de religión, incluso en su campo meramente cultural, se encuadran perfectamente dentro de este diagnóstico de orígen bíblico. El acatar o no a la Biblia como depositaria de la legítima y divinamente inspirada Palabra de Dios, está dentro del mismísimo meollo de la enemistad prevista. El terreno para todo tipo de hostilidad está perfectamente abonado, y es ingenuo pretender confiar en un contradictorio humanismo globalista meramente pragmático. ¿Pragmatismo en qué dirección?. Los humanistas globalistas pragmáticos, principalmente las élites usufructuarias, se levantan en su propio fundamentalismo draconiano, contra todos los demás fundamentalismos. Pues realmente la guerra es entre fundamentalismos, entre lealtades; y al final de todo, estas últimas lealtades se reducen a dos: para con Yahveh Elohim, o para con la serpiente. Valdría la pena continuar penetrando tras los velos de esta singular contienda.



Gino Iafrancesco V.

Colombia, Bogotá, 2008.

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (2)

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO

DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS

(2)

Regiones de campo.-

El amplio campo general, donde se pelean las grandes batallas de la fe, según una breve introducción al discernimiento del conflicto de paradigmas, podría subdividirse en varias regiones, de acuerdo al contenido, que podríamos llamar dogmático. Dogma se ha dado en llamar a cada una de las grandes verdades reveladas por Dios, y que se derivan directamente de las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, podríamos reconocer algunas regiones de ese campo general, en el mismo hecho de la Revelación Divina acerca de Dios mismo como Uno y Trino; igualmente en lo relativo a la Encarnación del Verbo de Dios, a la Expiación, a la Resurrección, al Espíritu, a la Justificación por la Fe, a la vida santa, al cuerpo de Cristo, al propósito eterno de Dios y el futuro. También, por otra parte, se reconocerían regiones especiales del campo de batalla, en aquellos respectos que han sido característicos del Judaismo y Cristianismo Bíblicos, tales como los conceptos mismos de revelación, creación y redención, que caracterizan a estas dos grandes religiones complementarias. Pero todos estos ítems fundamentales de la fe revelacional bíblica, que constituyen las columnas del paradigma llamado "de la Simiente de la mujer", en contraposición al llamado "de la serpíente", tienen su mismo nido en el hecho histórico de la existencia de las Sagradas Escrituras: El Antiguo y Nuevo Testamentos. De manera que la Bibliología llega a resultar el campo de batalla medular, la punta de lanza, donde se juega el pulso contra la apostasía y la herejía. Sí, la apostasía ha escogido como uno de sus blancos favoritos, la sacralidad de las Escrituras Judeo-Cristianas. Así como la herejía brota en las regiones de la hermenéutica.


La batalla alrededor de la Revelación Divina.-

Los grandes líderes que ha conocido la humanidad, a quienes los hombres siguen, y que se alínean bajo una u otra bandera paradigmática, desde la más arcaica antigüedad, alinderaron sus posiciones en relación a la Revelación Divina. El hecho, pues, de ésta, hace que los hombres se identifiquen o con el paradigma "de la Simiente de la mujer", o con el paradigma "de la serpiente". El Sefer Toledot Adam nos presenta el significativo relato primigenio del asalto de la serpiente a la inocencia humana. Por eso la Apocalíptica Sacra Neotestamentaria le llama al dragón como el engañador de las naciones. Y el Toledot recién mencionado y otros Rollos Sagrados (como Isaías y Ezequiel) nos desnudan el núcleo de la intención draconiana. Se intenta sustituir a Dios por el sí mismo, para lo cual se le tergiversa a Dios con el propósito específico de hacerle malentendido y desfigurar Su verdadero carácter y el de Sus propósitos. Y esto se realiza con el fin de usurparle la debida adoración. Esa es la raíz de la paganización, la cual está detrás de las teogonías y teurgias mitológicas. Teogonías en cuanto al supuesto orígen de los llamados dioses; y teurgias en cuanto a sus supuestas obras. La llamada Nueva Era de hoy, es apenas la misma vieja era de nuevo. A las teogonías y teurgias siguen las cosmogonías hasta desembocar en los variados evolucionismos actualizados. Tales son las raíces religioso-filosóficas y pseudo-científicas del paradigma draconiano contemporáneo.


Grandes influencias sobre la humanidad.-

Investigadores actuales y anteriores, colocan a Jesús, Mahoma e Isaac Newton, como las mayores influencias sobre la humanidad, seguidos quizá por Marx, Nietzsche, Freud y Darwin. Otros quisieran ver en esa lista privilegiada quizás a Moisés, Pablo y Lutero, a Buda y Zoroastro, Kant y Hegel, Kierkegaard o Heidegger, Einstein y algún otro moderno o posmoderno. Dificilmente todos estarían de acuerdo, por causa precisamente de la escogencia de paradigma en las simpatías de carácter personal. Dios mismo nos ha concedido este breve (en relación con la eternidad) paso por la vida, para que tengamos la ocasión de tomar posición personal, aunque Él soberanamente se reservó, por gracia y por derecho, a los niños y a los abortados, además de "la descendencia de la mujer" del apocalíptico proto-evangelio.

En cuanto a Jesús, el Señor Jesucristo, Su bibliología y Su hermenéutica fueron fideístas; es decir, fieles al contenido de la Revelación Divina en las Sagradas Escrituras. Enseñó que las Escrituras no pueden ser ignoradas, ni abrogadas, ni quebrantadas, sino que los cielos mismos y la tierra pasarían antes que fallase una sola yod o daguesh lane de ellas en cumplirse. Ante toda tentación respondió con el Escrito está. Y aún en Su resurrección histórica se ocupó de enseñar lo que las Escrituras decían. Así que el paradigma genuinamente cristiano es fiel a la mente de Cristo, pues es formada por Él.

Mahoma mismo confesó en el Korán al Señor Jesucristo como Verbo y Mesías ascendido que regresará, pero sin entender lo que eso significa; por eso son hoy los musulmanes, y no la cristiandad, los que guardan, en el Monte de los Olivos, la mezquita que recuerda Su ascención. Mahmud Amanidejad, líder chiita iraní actual, presidente de Irán, confesó recientemente en las Naciones Unidas, el retorno de Jesucristo acompañado del esperado Mahdi chiita.

Newton realmente se preocupó más de profecía que de la gravitación universal. Su libro de Principios Matemáticos de Filosofía Natural, según él mismo confiesa, era apenas para él un hobbie; lo que realmente le trasnochaba era entender a Daniel y al Apocalipsis de la Biblia. Su obra al respecto es sobresaliente y recomnedable especialmente al respecto del desarrollo de los 10 cuernos de la cuarta bestia de Daniel 7.

Marx, en su juventud, escribió acerca de las palabras de Jesús registradas por el Evangelio según Juan 15. Luego apostató y se declaró abiertamente poseedor de la espada del príncipe de las tinieblas, y cuya pasión era destruir el mundo que le estorbaba en su camino al caos y a la destrucción. La poesía de Marx habla más alto que su Capital y sus manifiestos controlados por Engels, el agente de la plutocracia que lo utilizaba.
Nietzsche, en el manicomio, y al final de su vida, con la mayor de sus corduras confiesa a Jesucristo, sin negarle los laureles de la victoria sobre su peor enemigo, según él mismo se decía antes; ahora prefiere deshacer el mito del anticristo para tristeza de sus biografos idólatras.

Freud se desmaya en los brazos del Jung que capitanea el mundo del ocultismo y confesó ver de lejos, en sus experiencias paranormales, a la ciudad celestial, a la cual también confesó no tener acceso.

Darwin confiesa, preocupado en su ancianidad, a Lady Northfield, mientras estudia la Epístola a los Hebreos, que sus escritos evolucionistas eran pensamientos inmaduros de su juventud que habían sido convertidos en religión por los hombres.

Moisés confiesa que el Mesías vendría y era necesario oirle para no ser desarraigados. Pablo vive en Cristo y para Cristo. Lutero, procurando entender a Pablo, se declara también verdaderamente cristiano. Buda, en su antropología atea, busca escapar. Zoroastro aprende de Daniel, jefe suyo en Persia, y su escatología integra en el Yasna, Bundahish y Zend Avesta la esperanza mesiánica de Daniel, que los magos de la estrella de Belén siguen. Kant se doblega moralmente a la crítica de la razón práctica. Hegel se pretende la manifestación divina, cual la serpiente. Kierkegaard prefiere dar el salto de fe en su existencialismo teológico. Heidegger, agnóstico, se vuelve a la poesía, y confunde a Bultman. Einstein dice apenas entender los bordes de los pensamientos de Dios. Pero el Señor Jesucristo dice: "Quien me ha visto a Mi, ha visto al Padre...Nadie viene al Padre sino por Mi. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".

Deberíamos, pues, dedicarle, Dios mediante, un tiempo, por lo menos, a la panorámica de la Biblilogía Histórica en este discernimiento del conflicto de paradigmas, no sin antes ver algo acerca de las consideraciones de teología meramente natural.

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Gino Iafrancesco V.

Cruzeiro do Oeste, Paraná, Brasil.

10 de octubre de 2008.

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNIMIENTO DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS (3)

BREVE INTRODUCCIÓN AL DISCERNMIENTO
DEL CONFLICTO DE PARADIGMAS
(3)


Distinción entre revelación general y revelación especial.-

Como metodológicamente correspondería, antes de adentrarnos un poquito en las consideraciones de bibliología histórica, como campo especial donde se da el conflicto de paradigmas, convendría no pasar por alto la necesaria antesala de lo que ha sido llamado la revelación general y su conexión con la teología natural. Por una parte, desde los albores mismos de la humanidad, ha acompañado al hombre la revelación divina especial (Gn.2:16-18; 3:8-19, 21-24; 4:6-16; 6:13-22; 7:1-5; 8:15-17; 9:1-17).

Ésta última, como testimonio de la intervención actuada y hablada de Dios directa y personalmente para con el primer hombre, y los demás, desde el principio, se distingue del testimonio indirecto, esperando ser deducido y percibido por el hombre, acerca de Dios, a través de las huellas divinas en la naturaleza (Job 12:7-9; Salmo 19:1-4ª; Hchs.14:17; 17:26-29; Rom.1:18 a 2:16). Así, pues, que, por una parte, hay una diferencia cualitativa entre la revelación meramente general a todos los hombres, por medio de las cosas creadas, y la revelación especial como intervención histórica y redentiva, además de directa y canónicamene registrada, en la historia humana, que ahora podríamos llamar sagrada, dirigida también a todos los hombres sin excepción (Ezq.33:11; Mr.16:15, 16; Hchs. 17:30, 31; Col.1.28; 1Tim.2:4; 2ªPd.3:9; 1Jn.2:2).

Distinción entre revelación general y teología natural.-

Por otra parte, también existe, como bien lo señala G. C. Berkouwer juntamente con su bibliografía comentada, especialmente en sus Estudios de Dogmática, una distinción ontológica y epistemológica entre revelación general y teología natural. Revelación general se refiere al hecho divino de la intención cumplida de Dios de revelarse, aunque solo sea parcialmente, aunque también verdaderamente, por medio de sus obras creadas. En cambio, teología natural se refiere al percibir humano de esa revelación general. La falta, en el barthianismo, de esa distinción ontológica y epistemológica necesaria, hicieron que el moderno asalto de Karl Barth a la teología natural, resultase neutralizado. Ni siquiera Calvino, al que pretendía en parte regresar Barth, tuvo tal confusión epistemológica, de confundir los planos de la oscura percepción humana y el hecho divino y objetivo de la revelación. La ceguera del hombre caído no disminuye la realidad objetiva del actuar divino; y por lo contrario, conmueve a Dios para un actuar mayor. Por eso aparece la escala ascendente desde la revelación general hacia la especial, y a su vez, de éstas hacia la iluminación progresiva, no tan solo en el plano de la gracia soberana, sino también en el plano del carácter divino que soberanamente decidió tener en cuenta trascendentalmente la responsabilidad humana, capacitada ahora por la divina gracia común. El Dios soberano, como Novio que espera el sí de la Novia, escogió, por dignidad, la colaboración humana, y no desiste de ella, ni siquiera después de la caída del hombre. Por eso la gracia divina capacita de nuevo universalmente para la responsabilidad, pero no la sustituye (A Tito 2:1). Por eso mismo también, por causa de la responsabilidad capacitada por la gracia común, y que recibe (Jn.1:12) o afrenta la gracia divina (Hchs.7:51; Heb.10:29), existe igualmente el justo juicio divino. Fue, pues, la misma soberanía divina la que constituyó en trascendental a la responsabilidad humana (Mt.16:24; 19:211; 20:27; 21:28-32; 23:37; Mr.8:34 35; 9:35; 10:43, 44; 14:7; Lc.13:34; Jn.7:17; Dt.20:19; Ap.22:17), aunque ésta última, con toda su sola fuerza, no sea capaz de salvar al hombre (Jn.6:65; 15:5c; Rom.8:8, 7; 9:16) . La redención en Cristo, recibidos (Cristo y redención) por fe, y fe dada universalmente a todos con el testimonio y la resurrección históricos y objetivos de Jesucristo (Hchs. 17:31), es la única fuente de salvación, pues no hay lugar para la jactancia humana, como enseña el apóstol Pablo (Rom.3:27), en el don de la fe que viene por el oir el testimonio de Dios (Rom.10:17).


Legitimidad de la revelación general reconocida divinamente.-

Es la misma revelación divina especial, canónicamente registrada en las Sagradas Escrituras bíblicas, la que nos señala el lugar legítimo de la revelación divina general a través de la naturaleza. No podemos pasar por alto las declaraciones de Jesús, de Pablo, de los salmistas y escritores sapienciales, etc., divinamente inspirados, que nos hablan de la intención divina de dejar Sus huellas mimetizadas en todas Sus obras. La firma de Dios está allí para ser primeramente sospechada, entonces buscada, entonces encontrada y escudriñada, a manera de clave gravitatoria que nos atrae hacia Él mismo. Este campo es, pues, también, una antesala que deja al hombre sin excusa. Si bien, también debemos tener en cuenta el hecho de que el hombre caído no conoció suficientemente a Dios por su sabiduría meramente humana (1Cor.1:21). Ésto, por culpa del hombre mismo; no por carencia de revelación objetiva. Como dice el dicho popular: “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”. Así que los ataques de la llamada “ilustración” a los tradicionales argumentos teológicos, se descubren como meras falacias escapatorias y culpables, que apenas muestran la deslealtad humana a Dios.

Analogía del amor y la luz.-

Como dijo Jesucristo: “Sin causa me aborrecieron” (Jn.15:25b). Y también dijo: “Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Jn.3:19-21).

No es de extrañar, en este contexto, entonces, el por qué del conflicto de paradigmas. La hostilidad, sin causa, injusta y perversa, contra Dios, se convierte en hostilidad contra Jesús y los Suyos. “No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mi me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.../...Si fuérais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mi, también a mi Padre aborrece. Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mi y a mi Padre...” (Jn.7:7; 15:19-24).

En el fondo, es una cuestión de amor. Cuando Judas Tadeo Lebeo, hermano de Jesús, le preguntó: “¿Cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?” (Jn.14:22), Jesús le respondió haciendo diferencia entre aquellos bajo el paradigma de la “Simiente de la Mujer”, Sus discípulos, y aquellos del paradigma “de la serpiente”, los hijos del diablo, cuyos deseos quieren cumplir, de sustituir a Dios por sí mismos, haciéndose a sí mismos dioses. “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del que me envió” (Jn.14:23, 24).

Frente, tanto a la revelación general, como a la especial, ¿por qué hay alinderamientos diferentes? Principalmente por causa del amor o no a Dios. Tal amor o des-amor se encuentra detrás de la formulación de cada paradigma, sea el que sea, tanto en lo genérico, como en lo minucioso. Las justificaciones conceptuales tienen como base este amor, o esta carencia de amor. “Los limpios de corazón verán a Dios” reza la bienaventuranza cristiana. ¿Por qué no oís vosotros mis palabras?, dice el Señor, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas conocen mi voz y me siguen y al extraño no seguirán, porque no conocen la voz de los extraños. En este campo juega un papel importantísimo el conocimiento por el Espíritu; algo que los electores del árbol que mata no conocen. No ven, porque no quieren; para no ser estorbados en sus egolatrías. No importa cuanto disfracen eruditamente su miseria; su erudición no puede esconder las plumas de su des-amor. Un paladar espiritual aguzado puede discernir el espíritu motriz de toda clase de argumentación. Esta epistemología espiritual, fácil a los niños, ha sido desechada por aquellos que por ella son descubiertos y expuestos. Lo demás es cuento, o tragedia.
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Gino Iafrancesco V., 11 de diciembre de 2008, Bogotá D.C., Colombia.

viernes, noviembre 07, 2008

RETORNO DE ISRAEL (1)

Pendón, Silbido, Señal y Trompeta
Mesías, Espíritu, Redención, Evangelio.

por: Gino Iafrancesco V.


RETORNO DE ISRAEL

Los misterios de Dios están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno de ellos es un capítulo necesario a la totalidad. No debemos olvidar ninguno de ellos, a la vez que no debemos considerar a ninguno de ellos aislado de los demás, ni sobredimensionarlo en detrimento de la armonía del cuadro completo. Claro está que no se puede tratar de todo al mismo tiempo, pero debemos prever que al considerar uno de los capítulos, al mismo tiempo se tengan también en cuenta los demás. La razón de este preámbulo es para que podamos considerar el misterio de Israel dentro del amplio contexto de los misterios de Dios. Éstos comienzan y terminan con Dios mismo: el misterio de Dios a consumarse, el misterio de Dios: Cristo, el misterio de la voluntad divina, el misterio de la economía divina, el misterio de la piedad, el misterio del evangelio, el misterio de la fe, el misterio de Cristo: la Iglesia, el misterio del matrimonio, el misterio de las siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre y de los siete candeleros, el misterio de la sabiduría divina oculta predestinada para la Iglesia, el misterio del reino de Dios, el misterio de Israel, el misterio de las naciones, el misterio de la mujer y de la bestia que la trae, el misterio de Babilonia, el misterio de la iniquidad, el misterio de la final trompeta.

En trabajos anteriores hemos dedicado tiempo a todos estos respectos, especialmente en los libros: “La Administración Apostólica de los Misterios de Dios” y “Los Misterios del Reino de los Cielos en las Parábolas del Señor Jesucristo”, además de consideraciones, exhaustivas o no, de varios de los aspectos fundamentales de la economía divina, y del lugar central de Cristo y la Iglesia en ella, que se pueden ver en los escritos exegéticos, teológicos, antropológicos, cristológicos, pneumatológicos, soteriológicos, eclesiológicos, escatológicos, filosóficos y poéticos de este autor. Por eso, al tratar ahora un poco más acerca del necesariamente contemporáneo misterio de Israel, remito a los lectores a la ambientación complementaria de todo lo que ya antes de esto se ha tratado. No consideraremos este misterio in vacuo ni aisladamente, sino como algo que tiene necesariamente un apropiado lugar en la revelación divina y que no debe ser ignorado. El apóstol Pablo, en su sobresaliente epístola a los romanos, después de tratar de asuntos de primera magnitud acerca del evangelio, y un poco antes de considerar aspectos prácticos de la vida del cuerpo de Cristo, se ocupó del misterio de Israel escribiendo: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos:…” (Rom.11:25a). Si, pues, alguno piensa y siente que puede seguir ignorando esto, permítame decirle que yo personalmente, en conciencia y comisión , no puedo hacerlo. No quiero dejar de anunciar todo el consejo de Dios que me ha sido encomendado.

Así que pasaré inmediatamente, para esta hora coyuntural presente, a considerar el divino tema revelado de la elección de Israel, de su lugar en la estrategia divina, de su endurecimiento parcial en relación a la primera venida del Mesías en aras de la inclusión de los gentiles en el misterio de Cristo, y entonces, principalmente, por causa de la coyuntura presente, pasaremos a considerar de su restauración tras la trasgresión y defección, de su admisión tras la exclusión, y de su reinserción tras el desgajamiento. Ante el contexto complejo y completo del misterio de Israel en todas las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, no podemos, basados en una interpretación in vacuo de la parábola mesiánica de los labradores malvados, pretender cerrar definitivamente el caso con una teología del reemplazo absoluto de Israel. Ciertamente el Mesías dijo: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él” (Mt.21:43); pero, por el contexto íntegro de las Escrituras, y por la sujeción del Mesías a ellas, debemos comprender también el status transitorio de tal declaración, y su objetivo aleccionador para Israel: para despertarlos a celos. Tal despertamiento es el objetivo de la declaración mesiánica, y no su exclusión definitiva de las irrevocables promesas divinas. Tales promesas es necesario considerar atentamente. Todas ellas eran las que el apóstol Pablo tenía presentes al escribir acerca del misterio de Israel a los gentiles en su carta a los romanos.

Escribía allí (Rom.11) Pablo: “Digo, pues…”, (ya que en el capítulo 10 había hablado de la contradicción parcial y temporal de Israel frente al evangelio); “¿Ha desechado Dios a Su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín”. (Es decir, las iglesias de Judea, Samaria y Galilea, y los convertidos cristianos regenerados de entre los judíos por toda la tierra y la historia, demuestran que el endurecimiento de Israel es apenas parcial y temporal). “No ha desechado Dios a Su pueblo, al cual desde antes conoció”. (Y aquí emplea Pablo la misma expresión que usa en relación a la presciencia divina, a Su conocimiento anticipado, para la elección y predestinación de la Iglesia). “¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado 7000 hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre”. (Tal pasaje proviene de un Salmo mesiánico, donde se profetiza que pondrían hiel por Su comida y que en Su sed le darían a beber vinagre, como aconteció con Jesucristo, Hijo de David. El Salmo 69:23b decía: “Y haz temblar continuamente sus lomos”; lo que Reina y Valera (1960) en Rom.11:10b traducen inconsecuentemente: “…para siempre”; pero debiera ser, como allá, apenas “continuamente”. Aunque claro está que los rechazadores del Mesías, en cuanto personas, perecen para siempre; mas Israel, como nación, tiene por gracia un remanente constante que desembocará, por fin, en la conversión de la nación). Sigue Pablo: “Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos”. (El tropiezo de la nación de Israel no es para caída definitiva de la nación, pues un remanente suyo ha recibido al Mesías; pero la trasgresión de rechazar al Mesías en Su primera venida, dio lugar a que Dios también los provocara a celos, abriendo la puerta de la salvación a los gentiles, tal como lo había prometido por medio del Cántico de Moisés en Deuteronomio 32:21: “Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a ira con una nación insensata”; y muchas más cosas dice el Cántico de Moisés al respecto, añadiendo también allí que se retendría de raerlos por completo, para que sus enemigos no se vanagloriaran, y entonces se arrepentiría y haría expiación por ellos y los vengaría de sus enemigos, mandando a las naciones alabar a Israel). Por eso continúa Pablo enseñando que la trasgresión de Israel resultó en la riqueza del mundo, y su defección en la riqueza de las naciones. Y evangelizaba también para provocar a Israel a celos para salvación. Y entonces exclama: “¿Cuánto más su plena restauración?” Si la trasgresión y la defección de Israel resultaron en riqueza para las naciones insensatas en su idolatría, ¡qué mejor será la plena restauración de Israel! Pablo, pues, espera la plena restauración de Israel, conforme al cuadro profético completo. Y añade: “Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?” Y asocia Pablo aquí la admisión de vuelta de Israel con el lenguaje profético de Ezequiel cuando Dios proclamó: “Así ha dicho Yahveh Adonai: He aquí Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que Yo soy Yahveh, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que Yo Yahveh hablé, y lo hice, dice Yahveh” (Ezq.37:12-14), en el contexto de la Visión del valle de los huesos secos.

Vemos, pues, que Pablo hasta aquí ya ha hablado inspiradamente, y sobre la base de los profetas, de la admisión de Israel y su plena restauración. Por lo tanto, la teoría del reemplazo absoluto de Israel, no es consecuente con el tenor general de las Escrituras inspiradas. Continúa entonces Pablo hablando de la santidad de la masa restante de donde se tomaron las primicias, y de la santidad de las ramas, gracias a la raíz. No todas las ramas fueron desgajadas, pues debemos recordar el remanente constante; por lo tanto, mediante la fe, y por eso hablamos abiertamente delante de Israel, habrá una reinserción nacional, conforme a las promesas y al pacto de Dios para con Israel. El misterio de Israel tiene, pues, en su final, tres partes principales: (1) Por sus pecados, el pueblo escogido, Israel, sería endurecido en parte, y entonces corregido y esparcido; (2) Serían entonces provocados a celos cuando Dios tomase un pueblo para sí de entre los gentiles; (3) Israel sería entonces plenamente restaurado como nación, volviendo de la dispersión, admitido al recibir la vida que viene del Mesías por Su Espíritu, y reinsertado en el reino de Dios. Todo esto debido al llamamiento y don irrevocables de Dios, por causa de la promesa a los patriarcas, y del celo de Dios por Su propio Nombre.

En cuanto al actual retorno de Israel, que es la coyuntura presente, y lo que a esto sigue, debemos recordar varias profecías que atañen a la tercera parte del misterio referido. Por Isaías dice Dios claramente: “En aquel tiempo el renuevo de Yahveh será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación…/… Acontecerá en aquel tiempo que la Raíz de Isaí, estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y Su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Yahveh alzará otra vez Su mano para recobrar el remanente de Su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín; sino que volarán sobre los hombros de los palestinos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab le servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Yahveh la lengua del mar de Egipto; y levantará Su mano con el poder de Su Espíritu sobre el río, y lo herirá en sus 7 brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de Su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto…/… Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto. ¿Acaso ha sido herido como el que lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron? Con medida lo castigarás en sus vástagos. Él los remueve con Su recio viento en el día del aire solano. De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol. Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas. Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó. Acontecerá en aquel día que trillará Yahveh desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno. Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Yahveh en el monte santo, en Jerusalén…/…Y los redimidos de Yahveh volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido…/…Del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: no detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice…/…He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim…tus edificadores vendrán aprisa…Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo Yo, dice Yahveh, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos. Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí que yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos? Así dijo Yahveh Adonai: He aquí, Yo tenderé mis manos a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas sus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que Yo soy Yahveh, que no se avergonzarán los que esperan en Mi…/…Ciertamente volverán los redimidos de Yahveh; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán…/…De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados…/…Dice Yahveh Adonai, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él sus congregados…/…Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos…¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas? Ciertamente a Mi esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Yahveh tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia…/…Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones…/…Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí…/…¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? Dijo Yahveh. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? Dice tu Dios…Y pondré entre ellos señal, y enviaré a los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de Mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Yahveh…” (Is.4:2-4; 11:10-16; 27:6-13; 35:10; 43:5b-7; 49:12,17a,18-23; 51:11; 52:3b; 56:8; 60:4,8-10; 61:4; 65:9; 66:8b,9,19-20a).

La Raíz de Isaí, Jesucristo, el León de la tribu de Judá, Heredero de todas las cosas, ya ha sido puesta por Dios como pendón a todos los gentiles, y por eso Su Iglesia se encuentra en todas las naciones. Una vez castigado Israel por sus pecados e incredulidad, el Mesías, cual pendón a las naciones, envía apóstoles a Occidente, al Norte de África, al Asia Menor, a Siberia, a Grecia, y a las costas lejanas, a publicar la gloria divina, y a portar la señal divina que indique que es la hora para que se recoja a los dispersos de Israel de nuevo a su tierra. Incluso los gobiernos de las naciones, amigos de Israel, han de colaborar en este asunto, para que los israelitas regresen a Israel desde Irak, Egipto, Eritrea, Etiopía, Asia Central, Kuwait, Siria, Líbano y ultramar, etc.. Los entendidos del plan divino deben cooperar para que las legislaciones contemplen el ayudar y apoyar al retorno de los israelitas a su tierra. Y no solo desde los ámbitos gubernamentales, sino también desde la filantropía civil. Entonces vuelven los dispersos de Israel a su tierra desde el Oriente, el Occidente, el Norte y el Sur, desde Sefarad y los principados de Tarsis, y desde la China y sus países vecinos, desde el Aquilón y desde el Austro. Las ciudades de Israel ya han sido reedificadas, y lo seguirán siendo. Palestina estará bajo la sombra de Israel, Jordania cederá, los gentiles ayudarán. La nación ya ha nacido, y no está más dividida en dos reinos, sino que es una sola, y acoge a sus hijos que vuelven desde todas las procedencias, circunstancias y mezclas. Dios corrige entonces a sus enemigos y opresores. Todo esto lo podemos comprobar de Isaías.

Ahora bien, en pleno tiempo de cautiverio y dispersión babilónica, también por Jeremías profetizó Yahveh: "…Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni serán menoscabadas, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En Sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será Su nombre con el cual le llamarán: Yahveh, justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que no dirán más: Vive Yahveh que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Yahveh que hizo subir y trajo la descendencia de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde Yo los había echado; y habitarán en su tierra…/…Porque he aquí que vienen días, dice Yahveh, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Yahveh, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán. Estas, pues, son las palabras que habló Yahveh acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Yahveh: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. En aquel día, dice Yahveh sabaot, Yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Yahveh su Dios y a David su Rey, a quien yo les levantaré. Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Yahveh, ni te atemorices, Israel; porque he aquí Yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante. Porque Yo estoy contigo para salvarte, dice Yahveh, y destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo. Porque así ha dicho Yahveh: incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. Pero serán confundidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te hoyaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa. Mas Yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Yahveh; porque desechada te llamaron, diciendo; Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Así ha dicho Yahveh: he aquí Yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia, y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado según su forma. Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados. Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de Mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores. De allí saldrá su príncipe, y de en medio de ella su señoreador; y le haré llegar delante cerca, y él se acercará a Mi; porque ¿quién es aquel que se atreve a acercarse a Mi? Dice Yahveh. Y me seréis por pueblo, y Yo seré vuestro Dios. He aquí que la tempestad de Yahveh sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará. No se calmará el ardor de la ira de Yahveh, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de Su corazón; en el fin de los días entenderéis esto. En aquel tiempo, dice Yahveh, Yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a Mí por pueblo. Así ha dicho Yahveh: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. Yahveh se manifestó a mi hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas. Porque habrá día en que clamarán los guardas en el Monte de Efraín: Levantaos y subamos a Sion, a Yahveh nuestro Dios. Porque así ha dicho Yahveh: regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oir, alabad, y decid: oh Yahveh, salva a Tu pueblo, el remanente de Israel. He aquí Yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por Padre, y Efraín es mi primogénito. Oíd palabra de Yahveh, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y lo guardará, como el pastor a su rebaño. Porque Yahveh redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él. Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Yahveh, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y Mi pueblo será saciado de Mi bien, dice Yahveh. Así ha dicho Yahveh: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho Yahveh: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Yahveh, y volverán de la tierra del enemigo. Esperanza hay también para tu porvenir, dice Yahveh, y los hijos volverán a su propia tierra. Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: - me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque Tú eres Yahveh mi Dios. Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.- ¿No es Efraín hijo precioso para Mí? ¿No es niño en quien me deleito? Pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso Mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Yahveh. Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades. ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Yahveh creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón. Así ha dicho Yahveh sabaot, Dios de Israel: Aún dirán esta palabra en tierra de Judá y en sus ciudades, cuando Yo haga volver sus cautivos: Yahveh te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. Y habitará allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño. Porque satisfaré el alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida. En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable. He aquí vienen días, dice Yahveh, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Yahveh. En aquellos días no dirán más: los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. He aquí que viene días, dice Yahveh, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron Mi pacto, aunque Yo fui como un marido para ellos, dice Yahveh. Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yahveh: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y Yo seré a ellos por Dios, y ellos Me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce a Yahveh; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Yahveh; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Así ha dicho Yahveh, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Yahveh sabaot es Su nombre: Si faltaren estas leyes delante de Mi, dice Yahveh, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de Mi eternamente. Así ha dicho Yahveh: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también Yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Yahveh. He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que la ciudad será edificada a Yahveh, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Ángulo. Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Yahveh; no será arrancada ni destruida más para siempre…He aquí que Yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con Mi furor, y con Mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; y Me serán por pueblo, y Yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que Me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de Mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo Mi corazón y de toda Mi alma. Porque así ha dicho Yahveh: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: está desierta, sin hombres y sin animales, es entregada en manos de los caldeos. Heredades comprarán por dinero, y harán escritura y la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín y en los contornos de Jerusalén, y en las ciudades de Judá; y en las ciudades de las montañas, y en las ciudades de la Sefela, y en las ciudades del Neguev; porque Yo haré regresar sus cautivos, dice Yahveh.

lunes, junio 09, 2008

JESUCRISTO: EL REMEDIO DE DIOS

JESUCRISTO,

EL REMEDIO DE DIOS

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Hermanos jóvenes, yo estaba por allí sentado atrás, y los hermanos estaban muy contentos cantando; estaban cantando muy bonito y alegremente. Yo no sé quien paró las canciones, y escuché que algunos se pusieron tristes; ¡ah! Qué tristes. Cuando uno está cantando, quiere seguir cantando. Si es por mi, yo no paraba las canciones; dejaba que cantaran hasta que quisieran. Gracias hermanos. Pero, bueno, me tocó a mi hacer de malo y dañarles la fiesta; pero yo sé que ustedes también tienen al Señor, y ustedes entienden también; así que oremos a Dios; el Señor ha dicho que donde estamos dos o tres reunidos en Su Nombre, allí Él está; y Él está en nuestros corazones; así que podemos tocar al Señor con nuestros espíritus; así que los que quieran acompañarme en oración, se los ruego; amén.

Señor Jesús, gracias por estar con nosotros en esta noche; gracias, Señor, por atraernos a Ti. Padre, ayúdanos en esta noche; concédenos, Señor, entenderte; concédenos, Señor, conocer algo más de Ti, conocerte a Ti mismo, Señor. Señor Jesús, hazte conocido a Tu pueblo en esta noche; Señor Jesús, Tú que estás entre nosotros, toca nuestros corazones; pasa con Tu precioso Espíritu y déjanos conocer algo más de Ti. Padre celestial, en nombre del Señor Jesús, nosotros te pedimos, Señor, que nos attraigas a Ti, nos concedas entendertte, nos concedas ser atraídos por Ti; muchas coisas hay en la Tierra, señor, muchas voces; déjanos oir Tu voz, déjanos oir la Voz Tuya, señor. Señor Jesús, atráenos a Ti con Tu Presencia, atráenos a Ti con Tu Espíritu, y sea Tu Presencia, Señor, y Tu atracción, superior a cualquier cosa en la Tierra; superior a nosotros mismos. En el Nombre de Jesucristo, te lo pedimos, Padre. Amén y amén.

Bueno, le hemos encomendado al Señor Jesús que Él gane a todas las voces que hay en la Tierra; ¿no?. Hay muchas voces que nos atraen, muchos programas; y la juventud siempre es el blanco de muchas cosas. Yo le doy gracias a Dios porque hay juventud reunida aquí atraída por el Nombre del Señor Jesús. Tengo aquí la Biblia abierta en la segunda epístola que el apóstol Pablo le escribió a los corintios. Yo sé que muchos hermanos tienen su Biblia. La tengo abierta en el capítulo 4. Voy a leer el versículo 5. Allí el apóstol Pablo dice lo siguiente:

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor a Jesús”.

No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor. Mire lo que decía el apóstol Pablo; no estaba tratando de atraer gente hacia su propia persona, ni los otros apóstoles; sino tratando de presentar al Señor Jesús. Dios sabe que nada más en esta Tierra, sino el mismísimo Señor Jesús, puede ayudar al ser humano. Hay muchas cosas que se hacen; algunas, inclusive, utilizando el nombre de Dios; pero si no está Jesucristo mismo en el asunto, resultan inútiles, y a veces, engañosas. El apóstol Pablo sabía que solamente Jesucristo mismo es el Señor y es el Salvador, y lo que Él hace es lo que es realmente útil al ser humano. Por eso, la intención de los apóstoles no era llevar a la gente a ninguna otra parte. Los apóstoles no tenían interés en distraer al pueblo. Al contrario, ellos querían llevar al pueblo a la verdadera fuente de vida, al Señor Jesucristo mismo.

A veces nosotros, y lo digo a ustedes que son jóvenes, nos preguntamos: ¿Y por qué es necesario conocer y recibir a Jesucristo? ¿por qué es necesario aprender de Él? ¿por qué Dios tuvo que enviar a Jesucristo? ¿por qué tenemos que poner atención a este asunto de Jesucristo?

Cuando uno es muchachito, a veces el papá o la mamá le hacen tomar a uno una sopa de verduras que el muchachito no se qquiere tomar. Dios sabe que se necesita esa sopa, pero el muchachito no lo sabe. Si fuese por él, se la pasaría comiendo caramelos, pues son tan dulces. El no piensa que comer tan solo caramelos le va a producir diabetes; y en cambio, eso de comer sopa de verduras, con espinacas, zanahorias, habichuelas, eso como que no le sabe tan sabroso. Pareciera que los caramelos parecen más agradables. Sin embargo, el papá y la mamá saben que que el muchachito no solamente necesita algún dulce, sino que necesita los nutrientes de esas espinacas, zanahorias, habichelas y toda clase de verduras, frutas y granos. ¿Pueden concordar con eso?

¿Saben una cosa? Dios sabía que si Él mismo no enviaba a Su Hijo Jesucristo, y si Jesucristo no fuera quien es, y no hubiera logrado lo que logró, todo ser humano estaría perdido para siempre. A veces las personas no saben qué es lo que ha pasado y qué le ha sucedido al ser humano. Sí, nos encontramos que el mundo no anda tan bien, que hay gente que está muriendo, mientras otros están robando y destruyendo, pero pensamos que el mal está solamente por allá afuera, un poco lejos de nosotros. Pero de pronto vamos descubriendo que el mal está también por aquí cerca, y a veces tan cerca, que hasta lo descubrimos en nosotros mismos. Sí, a veces lo descubrimos. Pero Dios sabe mejor que la condición del hombre es una de completa caída.

Hasta tal punto, uno de muchachito como que no se da cuenta de tanto. Uno de muchacho es idealista, y le parece a uno que sería fácil cambiar al mundo con nuestros ideales, con nuestro entusiasmo; pero todos los muchachos se fueron poniendo viejos, y se murieron, y el mundo no mejoró, sino que empeoró, y está cada vez peor. La Biblia sí lo dice con claridad. La Biblia sí dice que hay algo radicalmente malo en todos los hombres. La Biblia no anda con pañitos de agua tibia. La Biblia no dice que somos angelitos buenos que solo de vez en cuando cometemos algún pecadillo. ¡No! La Palabra de Dios hace un diagnóstico certero y verdadero; y Dios no lo hace para condenarnos; Dios no nos dice la verdad acerca del hombre y de su maldad simplemente para que nos pongamos tristes. ¡No!, Dios nos muestra la verdadera realidad, para que nosotros estemos dispuestos a recibir el remedio. Si la persona no descubre el mal que tiene, y piensa que de lo que adolece es apenas de un efímero dolor de muela, que con una pastillita mágica dejará de molestar, entonces la persona no recibe el verdadero remedio que condice con la verdadera condición. Solamente en la medida en que la persona va tomando conciencia de la verdadera situación, estará dispuesta para aceptar someterse al necesario tratamiento, y a recibir los remedios necesarios.

Uno, al principio, como que no se da cuenta de la profundidad del problema; pero Dios sí conoce todo el problema, así como los padres conocen que el muchachito necesita mucho más que meros caramelos. Puede ser que el niño diga: -pero papá, qué anticuado eres; cómo se te ocurre darme cosas tan desagradables.- Él no sabe que necesita esas cosas. Pero por eso Dios nos hece conocer que tenemos necesidad urgentísima de Su ayuda.

Dios no creó al hombre para vivir sin Dios. El hombre fue creado para vivir en unión con Dios. Miremos ese ventilador, o ese foco de luz. El fluorescente o el ventilador no pueden funcionar por sí solos, sin la energía eléctrica. Fueron diseñados para funcionar en estrecha relación con la energía eléctrica. Si la corriente entra en el fluoresacente, este alumbra; pero el fluorescente no alumbra por sí solo. El ventilador tampoco puede funcionar solo. Fue diseñado para funcionar en conexión con la corriente. Así también es con el ser humano. Fuimos hechos por Dios para vivir en estrecha comunión con Él; para que la vida de Dios, y el Espíritu de Dios, sean como esa especie de corriente eléctrica interior que nos lleva a realización perfecta.

Por eso, cuando Dios hizo al hombre en el principio, lo colocó delante del Árbol de la Vida; y esa Vida a la que se refiere el Génesis, es la propia vida de Dios. Dios hizo al hombre para que desde su espíritu el hombre se alimentara de la vida divina. Dios no le dio al hombre alimentos solamente para su cuerpo, cuando le dijo que de los árboles del huerto podría comer, puesto que el hombre es mucho más que un simple animalito. Lo que es más interior y noble en el hombre, necesita también de un alimento apropiado. Por eso el hombre fue colocado no solamente delante de los árboles frutales, sino también delante del Árbol de la Vida divina. Dios desea que la vida divina sea el alimnento que sustenta interiormente al hombre para la eternidad bienaventurada.

Si el hombre decidía vivir sin Dios, pues entonces moriría, de la misma manera como el fluorescente se apagaría si se desconecta de la corriente. El hombre podría ser inmortal y vivir eternamente si se alimenta de la vida divina. Sería como un fluorescente conectado, que alumbra, pues recibe el fluir de la corriente; pero desconectado no alumbra.

La Palabra de Dios nos dice que nuestro espíritu está dentro de nuestro ser; que nosotros tenemos un espíritu que funciona. Yo pienso que cada uno de ustedes, cristianos, ya ha captado la función de su propio espíritu. La conciencia es una función del espíritu. No somos animalitos; tenemos conciencia, incluso los pequeños. Si le preguntas al niño si decir mentiras está bien o mal, aunque quiera hacer trampitas, en su interior él sabe que decir mentiras está mal. El sabe que está bien obedecer a sus padres. No solamente por que lo aprendió de su mamita, sino porque lo tiene escrito en su corazoncito. En su conciencia él va percibiendo que no es solamente un cuerpo, que no es solamente algo exterior, sino que en su interior hay algo adentro, lo cual es el espíritu y el alma. Tú puedes reconocer tu propia alma en este mismo momento. Tú puedes decir: -yo soy fulano de tal.- Ese que está pensando, sintiendo y decidiendo, eres tú mismo, tu propia alma. A veces estás alegre, a veces aburrido, como algunos ahora recién cuando pararon de cantar. El alma es la que prefiere y la que escoge. La que decide es la voluntad de tu propia alma. Tu alma tiene pensamientos, sentimientos y voluntad.

A veces los muchachos se acuerdan solamente de la belleza de los cuerpos, y se olvidan de que adentro hay un alma y un espíritu. Cuanta atención se coloca hoy en el cuerpo, para lo cual se realizan ejercicios y dietas de modo a mantenerse en forma. Los jóvenes tienen más esperanzas que los viejos en ese respecto. Pero ¿acaso no es verdad que somos mucho más que eso? Sí, tenemos cuerpo, pero también alma y espíritu. Por tanto, debemos prestarle atención también a las demás cosas. La Escritura nos compara con una especie de vaso, el cual es un recipiente para contener. Así como este vaso de agua, así la Escritura nos compara con vasos de barro, y dice que los hijos de Dios somos como vasos de barro que contienen un tesoro adentro. Nosotros los seres humanos fuimos creados para ser llenados con Dios.

Pero ¿qué sucede, jóvenes, cuando el vaso está vacío? Llega una edad cuando el vacío se comienza a sentir; algunos se ponen románticos y comienzan a sentir ciertas emociones, de diversas clases; incluso la melancolía. A veces el muchacho aparenta estar contento en el exterior, pero en el interior está sufriendo, como en la conocida historia del payaso que fue a visitar al médico confesándole su tristeza y melancolía, y el médico le aconsejó asistir al circo para alegarse oyendo a aquel payaso famoso; pero el médico no sabía que su triste y melancólico cliente era precisamente ese payaso. Hacía reir a los otros, pero él mismo estaba vacío. Los jóvenes pronto van a darse cuenta de que, sin Dios, hay un abismo profundo dentro del ser del hombre; y van a querer llenarlo equivocadamente con alguna cosa de su mundo exterior; pero la parte más interior del hombre solo puede ser llenada con la vida divina del Árbol de la Vida.

El otro árbol a su lado, del conocimiento del bien y del mal, significaba el vivir solo por sí mismo como si no hubiera Dios. Pero estaba prohibido, pues nos apartaría de la verdadera Vida y realización. Así que concentrémosnos mejor en Aquel que Dios sí quería que el hombre comiera. Dios creó al hombre para que éste pudiera vivir por la misma vida de Dios. La mera vida humana tiene principio y tendrá su propio fin; pero la vida de Dios es eterna y sublime. Pero el hombre debe elegir libremente asociarse con Dios para vivir por la vida divina. Así como el citado fluorescente precisa alumbrar permaneciendo unido a la corriente eléctrica, así el hombre necesita ser llenado del Espíritu de Dios.

Cuando el hombre pecó, se separó de Dios, y algo comenzóma sucederle: su espíritu murió; dice la Escritura que estábamos muertos en delitos y pecados. Es como cuando se desconecta una conexión y la luz se apaga. Antes, ni siquiera se daban cuenta de que estaban desnudos; estaban totalmente brillando en la presencia del Señor, eran inocentes y transparentes; pero después de que el hombre se apartó, comenzó a esconderse, pues tenía miedo de Dios. Cuando la persona ha sido perdonada y está limpia, está delante de Dios con paz y vive a Su luz; pero cuando la persona se aleja de Dios, entra en oscuridad y tiene la conciencia culpable; empieza a esconderse, se hace el tonto, y usa muchas técnicas para disfrazarse, para q1ue no se descubra su oscuridad; pero el espíritu sin Dios está muerto, y por eso el hombre tiene un vacío adentro; de manera que el alma, por sí misma comienza a autoengrandecerse para compensar ese vacío, y se torna en un ego. Ahora el hombre quiere hacer las cosas solo por sí mismo, y se hace el fuerte y el duro, sobrepasa temerariamente los límites. Y el alma del hombre, que había sido diseñada para interpretar y representar el sentir de Dios en su espíritu, cual mayordomo atento al querer de su amo, en vez de consentir a la indicación de Dios en su espíritu, y cooperar con Él, ahora solo hace lo que le da la gana, haciéndose el alma enemiga de Dios, y pretendiendo soberbia la autosuficiencia, a veces hasta pretendiendo ser ella misma Dios. Esto le ha ocurrido al hombre por instigación de la serpiente, que dijo: -seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.- Hoy muchos promueven la auto-superación del hombre por su propia fuerza; pero eso es apenas el payaso inflándose hasta reventar.

El cuerpo del hombre también fue afectado por el pecado, y por eso el hombre muere. Además, dice ahora la Escritura, que en nuestra carne no mora el bien, sino el mal y el pecado. Todo esto sucedió cobn el hombre cuando se rebeló y desobedeció a Dios. Su espíritu, alma y cuerpo fueron afectados. Dios sí sabe lo que acontece con el hombre, aunque éste no conozca cuan torcido ha nacido. Pero ese niñito aparentemente tan querido, buenito e inocente, cuando menos pensamos, le da su pellizco violento a su hermanito o amiguito. Y si los padres se descuidan, los maneja de la oreja. La Escritura sostiene que el pecado del primer hombre constituyó pecadores por naturaleza a los demás hombres. Antes de reproducirse la primera pareja, ya la naturaleza humana fue vendida por ellos al pecado, de manera que el poder del pecado comenzó a operar en el hombre desde el mismo principio en que el hombre por sí mismo le dio lugar. Cuando nuestros primeros padres, Adán y Eva, comenzaron a reproducirse, sus retoños nacimos todos torcidos y malos. Dios sí sabe con que clase de “diablillos” se está metiendo, pero apenas nosotros nos damos cuenta.

Gracias a Dios que Él no fue sorprendido por esto. Él ya sabía todo lo que iba a acontecer, pero nos amó, y como nadie puede frustrar Sus planes, ya tenía preparado un plan de redención, un plan apropiado para tratar con la condición caída del hombre. Dios quiere restaurar al hombre en todas sus partes que fueron afectadas.

El hombre necesita, entonces, por una parte, ser perdonado de lo que ha hecho; pero también ser liberado de lo que él mismo llegó a ser. Pues no solo hace cosas malas, sino que él mismo es malo. Hace cosas malas, porque es malo. Por eso Jesucristo dijo: “¿Cómo podéis vosotros hacer cosas buenas, siendo malos?”. El árbol bueno produce fruto bueno, y el árbol malo produce fruto malo. Por su fruto se conoce el árbol. Y Dios tiene solamente un árbol bueno: Jesucristo. Todos los demás árboles somos malos. Yo sé que esto no es muy agradable decírselo a la juventud, pero ustedes mismos saben que no les estoy diciendo mentiras. Ustedes no son de otro planeta. No hay aquí entre nosotros ningún “marciano”. Pueden levantar la mano los que se creen buenitos. Cuando Jesucristo dijo: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, los primeros que comenzaron a irse fueron los viejos, pero después también todos los jóvenes se fueron. Dios sabe muy bien que tú necesitas ser ayudado, perdonado, liberado, reconciliado, limpiado, regenerado, justificado, santificado, renovado, fortalecido, transformado, configurado a la imagen de Su Hijo. Muchas cosas tiene que hacer Dios con nosotros. Y para hacerlas fue que vino Jesucristo.

Porque Dios vio la condición del hombre, tuvo gran compasión, y decidió poner sobre sí al hombre y pasar por la cruz, para poder así terminar con todo aquello que el hombre se hizo a sí mismo. Entonces resucitar para comenzar de nuevo, siendo ahora, otra vez, el alimento del hombre. Entonces da vida a nuestro espíritu, para que el poder de Su Espíritu regenere el nuestro. Y a partir de allí ir ganando nuestra alma renovándola, vivificando nuestros cuerpos hasta un día glorificarnos con la glorificación con que Él fue gloirificado en Su humanidad que asumió. Porque habíamos sido afectados en espíritu, alma y cuerpo; entonces ahora Dios que dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanzam y señoree...”, cumplirá definitivamente Su propósito, perdonándomos, limpiándonos, reconciliándonos, justificándonos, liberándonos, santificándonos, regenerándonos, renovándonos, transformándonos y configurándonos en Cristo a la imagen Suya. Pues fuimos creados para parecernos a Cristo, al vivir por Él. Ese ha sido el plan de Dios para el hombre, que el hombre fuese como Su Hijo. El Hijo de Dios es el modelo y el contenido para el hombre. Para que esto se dé, el Hijo mismo ha de ser la vida y el contenido del hombre. Fuimos hechos para contenerlo a Él, viviendo en estrecha comunión con Él, en unión mística. Dios en Cristo y por el Espíritu viviendo en el hombre, y el hombre viviendo a Dios en Dios. Cristo siendo la vida y el vivir del hombre.

Pero cuando el hombre está vacío, muere; usted puede ponerle todos los adjetivos negativos, pues allí estarán. Pero el Verbo de Dios vino y se hizo hombre, y como Adán, fue sometido a la prueba. Adán recibió gratuitamente la naturaleza humana libre, pero la vendió al pecado. Al hacerlo, prácticamente traicionó y perjudicó a toda su progenie. Ahora el poder del pecado opera en todo ser humano. Ahora no hacemos el bien que queremos, pero sí el mal que no quisiéramos; como lo dice Pablo a los romanos en el capítulo 7 de su epístola. Cuando se trata de ideales, especialmente los jóvenes tienen muchos. Y decimos: -qué lindas serían las cosas, si fueran así.- Pero al intentar hacerlas, no nos salen las cosas como esperábamos, sino que resultamos tan fracasados como nuestros abuelos, o quizá peor. Descubrimos que no somos tan generosos como ponderábamos, sino avaros como criticábamos. ¿Será que el problema del egoismo es un problema solamente mio? ¿Ustedes qué dicen? También he querido muchas veces ser diligente, pero no sé de donde brota la pereza. Quisiera ser una persona pura, pero no se pueden aprobar todos mis pensamientos y sentimientos. Quisiera siempre decir la verdad, pero a veces le agregamos por aquí y le quitamos por allá. En la valoración de las cosas, resaltamos lo que nos atañe, pero disminuimos lo que atañe a otros. Algo malo siempre aparece en el hombre, y con esto creo que ya será suficiente para entender. Yo no los veo muy tristes; ¿será que es necesario seguir insistiendo? Nos reímos, pero la cosa es para llorar. Dios, que conoce nuestro problema, sabe como arreglarlo. El método de Dios se llama: Jesucristo.

El Verbo e Hijo de Dios se vistió de naturaleza humana; fue tentado en todo como el hombre es tentado, pero en vez de vender al pecado la naturaleza humana, Jesucristo no permitió que el pecado le venciese; y aunque fue tentado en todo conforme a nuestra semejanza, venció al pecado en la carne. ¡Qué gran trabajo estaba haciendo Dios con Jesucristo! Cuanto debemos aprender a apreciar la obra que hizo el Señor Jesús. Vino a deshacer las obras del diablo, y a realizar al hombre en su persona. El hombre fue restaurado en la humanidad de Jesucristo; por eso Él debe ser nuestro alimento diario. Como hombre, pues no como Dios, Él comenzó a crecer en estatura, gracia y sabiduría. Aprendió la obediencia por el sufrimiento, y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para los que creemos en Él. El hombre, por el pecado, se tornó un viejo hombre; pero ahora, por Jesucristo, ha surgido un nuevo hombre. Antes de la caída, el hombre nomera ni viejo ni juevo; era simplemente hombre. Con la caída nos hicimos viejos; incluso los más jovencitos aquí, son viejos cuando solo están en sí mismos. Para ser nuevos, precisamos andar en Cristo. Y escúchenlo, por favor, las jovencitas; para no envejecer, y permanecer por siempre jóvenes, debemos vivir en Cristo, pues Él resucitó joven para siempre. Él es la novedad de vida. Jesucristo llegó a ser el hombre que Dios esperaba que fuese el hombre. Lo que Adán no alcanzó, lo logró Jesucristo.

Pero, escúchenme bien; todo lo que logró Jesucristo, lo hizo para nosotros. Él se santificó a sí mismo para santificarnos a nosotros. Él desarrolló en sí mismo todas las potencialidades de la humanidad. Él llegó a ser el Varón Perfecto, con el fin de agradar a Dios y poder meterse dentro de nuestro espíritu, y con Su capacidad, darnos nueva vida. Dios siempre ha querido que nuestro contenido sea Jesucristo. Dios sabe que sin Él somos unos perversos. En nosotros mismos estamos dañados y muertos, no importa cuan jovencitos seamos. Toda apariencia es pura paja. En nosotros mismos solamente somos gusanos disfrazados. Pero Dios en Cristo, por el Espíritu, nos da vida como un regalo, recuperando nuestro espíritu que estaba muerto, y comienza a transformar nuestra alma, para retornarla a la semejanza Suya.

Nos perdona por Su sangre derramada en expiación, para que se olvide el pasado. Nos libera de lo que éramos, para que seamos nuevos en Él andando por el socorro oportuno de Su Espíritu. Nos hace, pues, nuevas creaturas. La deformación de nuestras almas comienza a ser transformada en dirección a configurarnos a Él hasta que se forme en nosotros. Lo que éramos lo terminó en Su muerte, y lo que recibimos ahora proviene de Su resurrección por el Espíritu. Cristo en nosotros es el nuevo hombre. Ya murió, pero resucitó y ascendió, y habiendo enviado Su Espíritu victorioso, nos alumbra, regenera, renueva, transforma y configura, haciéndonos un solo cuerpo. El fluorescente ahora alumbra gracias al fluir de la energía. En su epístola a los filipenses, Pablo nos habla de la suministración del Espíritu de Jesucristo.

Amados, desde jóvenes conozcamos que existe algo así como la suministración del Espíritu de Jesucristo. Su sangre nos limpia, mas Su Espíritu nos da vida. Todo lo que Cristo es y logró pasa a ser nuestro gracias a la obra de Su Espíritu. Estas son dos “cosas” muy importantes: la sangre y el Espíritu de Cristo. Eso lo anunció muy bien el apóstol Pedro en el día de Pentecostés, cuando nos ofreció, de parte de Dios, la remisión de los pecados y el don del Espíritu Santo. Dijo Pedro que nos arrepintiéramos y fuéramos bautizados. Así expresamos la fe por la que recibimos las promesas de Dios. El perdón borra lo pasado, la cruz termina con lo viejo, pues Jesús llevó nuestros pecados, el viejo hombre, la maldición sobre sí mismo en la muerte; pero resucitó, porque tiene poder para poner Su vida y para volverla a tomar. El Padre le dio el que tenga vida en sí mismo. Resucitó para resucitarnos, dándonos vida al injertar en nosotros Su Espíritu. Y entonces comenzar a permear nuestras almas, nuestros pensamientos, sentimientos y voliciones. Antes nuestros pensamientos vagaban sin rumbo por caminos de muerte; igualmente nuestras emociones. Pero ahora el Espíritu, desde nuestro interior, nos trae de vuelta al redil. Hija, no cedas al enamoramiento de ese caballero, pues es un hombre casado. Te consuela y fortalece. Caballero, aquella mujer es mujer de otro; no te detengas en ella; y te fortalece para hacerte a un lado y mirar en otra dirección.

Las emociones comienzan a ser puestas en orden por el Espíritu, en unión con tu alma. Comienzas a recibir aquella inspiración que te conduce como un jinete a su caballo. El potro indómito comienza a ser domado. Todos necesitamos que Dios dome nuestra lengua, nuestros apetitos; y ese poder será nuestro por Jesucristo. Como Él ya pasó por la prueba del mundo y de la carne, y ya venció a todo enemigo, entonces es poderoso para socorrernos en nuestras debilidades. La victoria de Jesucristo sobre satanás, es ahora un regalo para nosotros, dispouestro a ser tomado por la fe, en estrecha comunión con Cristo. Él enfrentó la muerte y la venció, para compartir con nosotros. Por eso el Espíritu Santo es un Don que se recibe al creer en el Evangelio. El espíritu Santo fue derramado como demostración de la victoria de Jesucristo, y como garantía de nuestra herencia con Él. Ahora está disponible para nosotros, por la fe que se atreve a contar con Él. Al recibir por la fe al Señor Jesús, le estamos diciendo: -desde ahora, Señor, cuento contigo firmemente.- Cuando sinceramente crees, tú en verdad no haces nada, pues Dios sabe que de ti no puede salir nada bueno por sí solo. Simplemente lo recibes por fe, diciéndole Amén. No es necesario subir de rodillas hasta el monte para merecer alguna cosa. Dios sabe que todo eso es inútil. Lo único que puede ayudarte es recibir a Jesucristo por la fe, contando con Él para todas las cosas y desafíos. Jesucristo es el único que nos puede cambiar. Los que somos genuinos cristianos, ya tenemos a Jesucristo adentro con todas Sus capacidades que están a nuestra disposición, no solamente para imitarlo, sino para vivir por Su mismo Espíritu. Somos fortalecidos en el Señor. Por eso Pablo le escribe a Timoteo que se esfuerce en la gracia. No se trata de una imitación exterior basada en la justicia propia desde la carne, sino de una fe activa que se apropia de la provisión. Por eso el apóstol Juan hablaba a los jóvenes, con fe, diciéndoles ser fuertes y haber vencido al maligno. No les pedía ser fuertes, sino que les comunicaba que en el Señor ya eran fuertes. Ya no estamos más solos, sino que Él está en nosotros, y nosotros estamos en Él, como un café con leche. La leche está en el café, y el café en la leche. Ya no se separan más. Así también nosotros por la fe estamos en Cristo, pues Él está en nosotros al haberle recibido por la fe. Ya no nos separaremos más. Antes el café y la leche estaban separados. Cristo estaba en el Cielo y nosotros en la Tierra. Pero ahora estamos unidos como Uno en espíritu. Contamos con Él, no importa como nos sintamos. Si nos sentimos débiles, pues Él es fuerte y Su poder se manifiesta a través de nuestra debilidad. Si estamos tristes, nos consuela. Si estamos cansados, nos hace descansar. No necesitamos fingir; simplemente confiar, creer y contar sinceramente con Él por la fe.

A veces no sabemos ni siquiera como orar; pero nos enseña el apóstol Pablo que el mismo Espíritu nos enseña a orar con gemidos indecibles según la voluntad divina. El Espíritu está ahí presente. Tú no ves la corriente eléctrica, pero enchufas con confianza y la energía fluye. Acudes al Señor y Él no te echa fuera. No importa cuan oscuro esté un cuarto; si hay una pequeña brechita, el rayo de luz pasará por allí. Así hará el Espíritu Santo. Se nos dio a beber del Espíritu. Él está ahí. No podemos huir de Su Espíritu. También la palabra Espíritu se dice en griego: pneuma. Lo cual podemos asociar con el viento. El aire está ahí simplemente para que respiremos. Así es con el Espíritu. La manera de beber y de respirar es por la fe. Y así como añades a una bebida láctea toda clase de vitaminas y nutrientes, y con solo tomarla, esos nutrientes entran en usted, así también el Espíritu contiene todas las riquezas y victorias de Cristo que pasan a ser nuestras al beber por la fe. Todo lo que necesitamos está allí. No es lo que tú eres lo que te ayuda, sino lo que el Señor es en el Espíritu para ti. Jesús dijo que si creemos en Él, desde nuestro interior fluirá el Espíritu como rios de aguas vivas.

La Iglesia es edificada sobre la roca que es Cristo revelado y confesado. Lo que el Señor es para nosotros, no lo que nosotros somos, es lo que hace la diferencia. Si crees, lo confiesas con tu boca. Cuando una señora va a planchar una camisa, espera a que la plancha se caliente, y para eso debe enchufarla. Si estás frío, acudes al seeñor invocándolo de todo corazón con fe, y permaneces asido de Él. La plancha entonces se calentará y la señora podrá aplanchar la camisa. Permanezca allí confiando. No solo pidiendo, sino creyendo que fue oído y las cosas ya están en camino. Cuando fluye el agua del Espíritu, Su fluir se lleva lo viejo, y trae refrigerio. El Nombre del Señor es una torre firme. Invoquémoslo con fe, pues no está lejos de nosotros, sino en nuestra boca y en nuestro corazón. A Él acudirá el justo (por la fe) y será escuchado. Es decir, recibirá respuesta. A veces acudimos a muchas partes, pero no a Él mismo. Toquemos su manto por la fe y contemos con su socorro.

¡Que el Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu!

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Gino Iafrancesco V., 17/VIII/1997, Sincelejo, Sucre, Colombia.

jueves, mayo 22, 2008

ANTICIPACIÓN PROFÉTICA MESIÁNICA

ANTICIPACION PROFETICA MESIANICA

Yahveh Elohim es el Dios Eterno, [1]Uno y Trino[i][2], cuyo Verbo Divino, igual a Sí, el Hijo eterno de Dios, Su propia Imagen y resplandor de Su gloria, por Quien Dios se revela[3], es el arquetipo conforme al cual fue creado el hombre. Cuando Elohim dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza[ii][4], tal imagen y semejanza es el Hijo de Dios[5]. El hombre sería, pues, corporativo[6], destinado a la relación estrecha con el Hijo de Dios[7], conteniéndolo como vida para vivir por Èl[8], y configurándose a Su imagen y semejanza para expresar Su gloria[9]. Adam, el primer hombre[10], fue, pues, figura del que habrìa de venir[11]. Eva[12], entonces, figura de su mìstica esposa[13], tomada de su costado mientras él pasaba por el sueño profundo, para ser su asistente compañera y coheredera, su ayuda idónea, carne de su carne y hueso de sus huesos[14]. La vida del hombre sería la del Árbol de la Vida[15], corporificación de la vida divina que está con el Padre y es Su Hijo[16]. Al venderse el hombre al pecado y quedar bajo su poder y el de Satanás y el de la muerte[17], Yahveh Elohim prometió una Simiente de la Mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente aunque fuese herida en el calcañar[18]. Vencería, pues, al pecado y a la muerte, al mundo y al diablo con su séquito. También Yahveh Elohim cubrió la desnudez del hombre con las túnicas de pieles de un sacrificio que prefiguraba el del Cordero de Dios[19]. Por eso Abel[20] se acogió por la fe a este sacrificio para poder ser acepto ante Dios, y lo fue en lugar de Caín[21] que apenas se confió en el fruto de su propia labor, lo cual es siempre insuficiente para reparar la ofensa de lesa majestad cometida contra Dios, Su santidad, justicia y gloria[22].

Desde Adam en el Edén y desde Abel, los hombres comenzaron a entender y usar el valor protector del sacrificio propiciatorio[23]. A esta fe se acogió Set [24] y su hijo Enós[25], comenzando éste último, como frágil mortal, a invocar el hombre de Yahveh. Enós fue el gran sacerdote antediluviano que enseñó a la humanidad primigenia la invocación a Yahveh; es, pues, figura del Sumo Sacerdote[26]. Caín, no obstante, salió y huyó de la presencia de Yahveh Elohim, tornándose Nod el errante y edificando con sus descendientes su propia civilización cainita, enajenada ahora del Único Dios Verdadero[27]. Aunque Caín mató a Abel, no pudo evitar que éste fuese sustituido por Set[28]. De Enós setita vino luego el séptimo desde Adam, el profeta que anduvo con Dios, Enok setita, arrebatado por Elohim[29]. Éste Enok setita profetizó diciendo: “He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los impíos han hablado contra Él[30]. Y por este profeta vino luego, por Matusalem[31] y Lamek setita[32], Noé[33], que construyó inmediatamente antes del Diluvio el arca salvadora que prefiguraba al Salvador[34]. Este Noé hizo pacto con Dios, el cual fue bendecido como Dios de Sem, hijo de Noé, que acoge en sus tiendas al engrandecido Jafet[35].

Por los semitas vino Abraham[36] a quien Dios prometió que por su simiente bendeciría a las familias de la tierra[37]. Isaak, hijo de Abraham, prefiguró a aquella Simiente de Abraham por quien serían bendecidas las familias de la Tierra[38]. La Simiente de Abraham sería, pues, la antigua Simiente de la Mujer, prometida para vencer el imperio de la serpiente. Isaak y su hijo Jacob I Israel recibieron la confirmación de las promesas hechas por Dios a Abraham[39]. Sara prefiguró el Nuevo Pacto, e Isaak al nacido por el Espíritu. Agar prefiguró al viejo pacto en la carne, e Ismael al nacido de ésta[40]. De Israel nació, pues, el pueblo de Israel según la carne, formado por las Doce Tribus; pero en medio de este Israel, se fue formando el Israel Espiritual, el verdadero Israel, circuncidado de corazón, con aquellos verdaderos creyentes en el Dios de Abraham y en su simiente prometida que bendeciría a las naciones, formado por los fieles y los profetas[41].

Jacob I Israel, antes de morir, inspirado por el Espíritu de Dios, profetizó a sus doce hijos. Entre ellos profetizó a Judá que no sería quebrado el cetro de Judá hasta que viniera Silo[42], es decir, el Enviado, Aquella Simiente de la Mujer y Simiente de Abraham prometida, prefigurado en Adam, Cabeza de la Humanidad. Que no sería quitado el Legislador de entre sus piernas. Silo, pues, el Enviado, el Ungido, el Mesías, el Cristo, sería el verdadero Legislador, y vendría del linaje de Judá.

Yhaveh Elohim llamó y envió entonces a Moisés por medio del cual realizó con Israel y sus prosélitos, los términos de la Antigua Alianza que entregaba al hombre mandamientos a la carne, para demostrarle a éste la necesidad de una mayor liberación. Mas junto a los mandamientos colocó Dios las fiestas, y los sacrificios que cubrían sus pecados, prefigurando éstos, sacrificios y fiestas, incluido el sábado, la Gesta del futuro Mesías, el Ungido, el Cristo, aquella Simiente de la Mujer, y Simiente de Abraham, aquel Silo del Linaje de Judá[43]. Lo transitorio y pasajero de la Antigua Alianza lo enseñó Moisés al profetizar que Dios enviaría después de él a Un Profeta como él, que le salvaría la palabra de Dios, y que quien no oyese a ese Profeta, las palabras que El nos hablaría de parte de Dios, sería desarraigado del pueblo[44]. En tiempos de Moisés también profetizó Balaam que saldría Estrella de Jacob y se levantaría Cetro de Israel[45]. La simiente de la mujer que aplastaría al dragón, la Simiente de Abraham por quien serían bendecidas las familias de la tierra, las naciones, la Estrella de Jacob, el Enviado, o Silo, del Linaje de Judá, Legislador de entre sus piernas, sería, pues, el Profeta anunciado por Moisés que hablaría las palabras de Dios que nadie podría desatender sin gravísimo peligro, y quien sería el verdadero Cetro de Israel.

Antes de que ese Cetro comenzase a ser más proyectado proféticamente, el Verbo de Dios, en una de sus salidas desde la eternidad como el Ángel de Yhaveh que apareció a Moisés en la zarza como el Dios de Abraham, de Isaak y de Jacob[46], y que había aparecido a Agar como el Viviente que Ve[47], y que luchó como Dios con Jacob en forma de varón[48], Éste, en otra de sus salidas desde la eternidad[49], así como acompañó a Israel en el desierto cual Angel de Yhaveh y Roca herida dadora de aguas[50], Éste apareció a Josué como Príncipe de los Ejército de Yhaveh introduciéndoles en la Tierra Prometida[51], figura de la plenitud de Cristo[52]. Josué, como Conquistador, prefiguraba al Mesías; y por eso la semejanza de su nombre con el de Jesús. Y el Ángel de Yahveh también apareció al pueblo de Israel Boquim, en el tiempo de los Jueces, confirmándoles el Pacto[53]. Era el mismo que había hablado a Job desde un torbellino[54], como hablaba a los patriarcas antes de èl[55]. Fue Aquel que apareció a la madre de Sansón y a su padre Manoa[56].

Habiendo Samuel establecido la monarquía hebrea[57], y habiendo sido escogido David[58] como rey según el corazón de Dios, prometió Dios a David que de su descendencia levantaría al Cristo. Que David mismo, por haber derramado mucha sangre, no le levantaría casa a Dios pero que el Hijo de David, Éste sí le levantaría Casa a Dios, y Dios le sería a Él por Padre, y Él le sería a Dios por Hijo, y Su trono seria eternamente[59]. Salomón, pues, en figura tipológica, como hijo de David, edificó el templo en Jerusalén[60]; pero el verdadero Hijo de David que le edificaría el verdadero templo no hecho con manos humanas, sería el Mesías, el Cristo, el Ungido, el Enviado, Silo del Linaje de Judá, Cetro de Israel, Estrella de Jacob, el Profeta, Simiente de Abraham y Simiente de la Mujer, ahora descendiente del rey David y edificador de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, verdadera Casa de Dios, formada por israelitas y gentiles[61], así como el templo de Salomón fue edificado con madera de Israel y de los gentiles allegada a Israel por Jope[62], hoy Tel-Aviv, entrada internacional a Israel de los gentiles, lugar donde el apóstol Pedro recibió en visión orden de Dios de abrir las puertas de la Iglesia Cristiana a los gentiles, tal como Jesús de Belem y Nazareth había ordenado a sus discípulos ir, después de a Jerusalem, a Judea y a Samaria, también hasta lo último de la Tierra para hacerle discípulos, de modo que la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles según la promesa de Dios[63]. También otros profetas profetizaron acerca de la Bendición a los gentiles por medio del Mesías de Israel. Y así como cuando Salomón terminó de edificar el templo e introdujo el Arca del Pacto mientras 120 sacerdotes tocaban sus trompetas[64], así también 120 discípulos del Mesías testificaron del descenso del Espíritu Santo a la Iglesia Cristiana, Casa de Dios, a partir de Jerusalem[65].

Por eso profetizó David por el Espíritu Santo con las siguientes palabras postreras: “Habrá un Justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra[66]. David, siendo profeta, y a quien Dios le había prometido que de su descendencia levantaría al Cristo[67], hablando inspiradamente por Su Espìritu[68], profetizó que sería traicionado[69], horadados sus manos y sus pies, escupido, golpeado, mofado, abandonado a la sed con vinagre, clamando a Dios ante el abandono[70], pero que en la muerte su cuerpo descansaría sin ver la corrupción pues su alma no sería dejada en el Seol = Hades[71]; entonces, pues, resucitaría y se sentaría a la diestra del Padre, hasta que todos sus enemigos le fuesen puestos por estrado de sus pies[72]. También profetizó Job al decir que aún deshecha su piel en la muerte, aún en su carne vería a su Redentor[73]. Salomón también lo prefiguró en el Amado de la Amada en el Cantar de los Cantares.

De Éste Simiente de la Mujer, Simiente de Abraham para bendición de las familias de la Tierra, Estrella de Jacob, Silo del Linaje de Judá, Legislador de entre sus piernas, Profeta anunciado por Moisés, Hijo de David prefigurado y también por él profetizado, de Éste profetizaron también los profetas de Israel y de Judá. Isaías profetizó que la virgen daría a luz un niño, cuyo nombre Emanuel significa Dios con nosotros[74]; que tal niño nacería como Hijo que nos era dado y cuyo nombre sería Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz que reinaría eternamente sin lìmites[75]. Que saldría una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñaría de sus raíces. Y reposaría sobre Él el séptuple Espíritu de Yahveh quien le haría entender diligente en Su temor. No juzgaría según la vista de sus ojos, ni argüiría por lo que oyeran sus oídos, sino que juzgaría con justicia a los pobres, y argüiría con equidad por los mansos de la tierra, hiriéndola con la espada de Su boca. La justicia y fidelidad serían cinto de Sus lomos; y en Su reino hasta los animales estarían en paz entre sí y con los hombres. La Raiz de Isaí sería Pendón a los pueblos, y los gentiles lo buscarían[76]. También profetizó Isaías con estas palabras: “He aquí que para justicia reinará un rey y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierras de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa[77]. Profetizó también que Dios mismo vendría y la lengua del mudo sería abierta, el ciego vería y el cojo andaría y saltaría de gozo y el sordo oiría, y que habría Calzada y Camino de Santidad desde Su venida[78]. Mas sería precursado por una voz del desierto, Juan el Bautista[79], que le prepararía el camino y le enderezaría las sendas[80]. También profetizó Isaìas: “He aquí mi siervo; yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre èl mi Espìritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley…. Yo Yahveh te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por Luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas[81]. Y más profetizó Isaías diciendo: “He aquí que mi siervo será prosperad, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿ Y sobre quièn se ha manifestado el brazo de Yahveh? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en èl, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebrantos; y como que escondimos de Él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Yahveh cargó en Él el pecado de todos nosotros. Angustiado Él y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Yahveh quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Yahveh será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, Yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado entre los pecadores, habiendo El llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores[82]. También Isaías, prefigurando al Mesías, profetizó con las siguientes palabras: “El Espíritu de Yahveh está sobre Mi, porque me ungió Yahveh; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Yahveh, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Yahveh, para gloria suya[83]. Y también Isaías, en el capítulo 63 de su libro, habla inspiradamente acerca de la venida del Señor para pisar el lagar[84].

El profeta Jeremías profetizó diciendo: “He aquí que vienen días, dice Yahveh, en que levantaré a David Renuevo Justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será su nombre con el cual le llamarán: Yahveh Justicia Nuestra[85]. Igualmente Jeremías anunció de parte de Dios que El haría un Nuevo Pacto, que daría Su ley en la mente y la escribirìa en el corazón, y que sería conocido hasta del más pequeño de los hermanos, y que perdonaría la maldad de su pueblo sin acordarse ya más de su pecado[86]. Como también el profeta Ezequiel anunció de parte de Dios que El quitaría el corazón de piedra y daría corazón de carne, y espíritu nuevo, haciendo andar en Sus estatutos, y colocando Su Espìritu dentro de Su pueblo[87]. Ezequiel vio al Hijo del Hombre en la gloria divina en medio de los querubines[88]. Oseas profetizó que Dios nos daría vida después de dos días y que al tercer día nos resucitaría y viviríamos delante de Él[89]. Joel profetizó que quien invocare el nombre del Señor sería salvo, y que El derramaría de Su Espíritu[90]. Jonás sirvió de señal al volver prácticamente de la muerte al tercer día[91]. Miqueas profetizó como Isaías acerca del reino de Yahveh y anunció la venida y sufrimientos del Mesías diciendo: “Con vara herirán en la mejilla al rey de Israel. Pero tú, Belèn Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el remanente de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel. Y Él estará, y apacentará con poder de Yahveh, con grandeza del nombre de Yahveh su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra. Y éste será nuestra paz[92]. Habacuc vio su venida gloriosa con rayos brillante de luz[93]. Prácticamente casi todos los profetas hablaron de ese día glorioso final. Hageo profetizó diciendo: “Porque así dice Yahveh Sabaot: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones y vendrá el Deseado de todas las naciones[94].

El profeta Daniel en Babilonia, Media y Persia profetizó acerca del Mesías y su reino[95]. Interpretando el sueño de Nabucodonosor[96] vio que una Piedra no cortada con mano de hombre destruía la estatua que representaba la historia de los imperios mundiales, y crecía cual el Monte del Reino de los Santos del Altìsimo. También vio Daniel al Hijo del Hombre en una nube recibiendo del Anciano de Días el reino tras los imperios mundiales. Vio su sufrimiento a manos de un Vil, y la muerte del Mesìas, no por sí, tras los 69 septenarios contados a partir de la orden de Artajerjes[97] de restaurar y edificar Jerusalem. Vio el reino y la resurrección[98].

Zacarías también profetizó de su primera venida humilde y para sufrir, y también de su segunda venida gloriosa para juzgar y reinar. Anunció Zacarías así: “Alègrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalem; he aquí que tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. Y de Efraim destruiré los carros, y los caballos de Jerusalem, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la Tierra. Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; Yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua[99]. Y también anunció Yahveh por Zacarías diciendo: “Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata… ¡Hermoso precio con que me han apreciado!....[100]. Y dijo también: “Mirarán a mi, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito[101], Y también: “Se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los olivos, que está enfrente de Jerusalem al oriente… Y vendrá Yahveh mi Dios, y con él todos los santos… Y Yahveh será rey sobre toda la tierra[102]. Malaquìas también lo anuncia y a su mensajero, así: “He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de Mi; y vendrá súbitamente a Su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el Angel del Pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Yahveh Sabaot”[103].



[1] Ex.3:14; Dt.33:27; Salm.135:13; Is.40:28.

[2] Dt.6:4; Jn.10:30; Gal.3:20; 1Tim.2:5; Stgo.2:19; Mt.3:16,17; Is.63:9,10; [1Jn.5:7].

[3] Jn.1:1-3,14; Heb.1:3; Jn.1:18; Cool.1:15; 2Cor.4:4; Flp.2:6.

[4] Gn.1:26.

[5] Jn.1:18; 2Cor.4:4; Flp.2:6; Col.1:15; Heb.1:3; 1Jn.5:20.

[6] Ef.2:15,16; 1Cor.12:12.

[7] Jn.17:24; 1Cor.1:9.

[8] Jn.14:19; 1Jn.4:9.

[9] Rom.8:29; Ap.21:10,11.

[10] Adam de Edén, también conocido entre los antiguos como Atumu, Atum, Tum, Alulim, Aloros, Mula, Tanna-Kumpok, Tiki-ahua, Kuksu, Ask, Tuglay, Sihai, Unkulunkulu, Pelasgo, Foroneo.

[11] Rom.5:14.

[12] Ishsha Eva Adam de Edén, también conocida entre los antiguos como Ivi, Embla, Tuglibung, Mulai, Sinyaxau, Gea, Tellus, pandora.

[13] 2Cor.11:2,4; Ef.5:31-33.

[14] Gn.2:21-24; Ef.5:[30]-33.

[15] Gn.2:9,16; Ap.2:7.

[16] Jn.1:4; 5:26; 11:25; 14:6; Hchs.3:15; Rom.6:23; 2Cor.4:10-12; Col.3:4; 1Jn.1:1,2; 5:11,12.

[17] Gn.3:1-24; Rom.5:12-21; 7:14-24; Ef.2:3.

[18] Gn.3:15; Heb.2:14,15; Ap.12:1-5.

[19] Gn.3:21.

[20] Abel de Quedem, hijo de Adam, conocido en el Catálogo de Beroso como Alaparos, hijo de Aloros. En los priemas Weld-Blundell 62 y 444, de los sumerios, es llamado Alalgar, o Alagar. En otros lugares se le llama Amilabés.

[21] Caín Nod, conocido entre los sumerios como Kidunnusakinkin, según el prima Weld-Blundell 62. Quizá también conocido por los antiguos nórdicos como Imer, y su esposa Belsta. En Jubileos 4:9 la esposa de Caín es llamada Awan; y según el Liber Antiquitatum 2:2 es llamada Temec. Otros la llaman Saye, o Asaoúl, o Eswt.

[22] Gn.4:2-7.

[23] Gn.4:4; Heb.12:24; 1Jn.3:12.

[24] Set, también llamado Enmenluanna o Emeluanna, Amelon, Varuna y Urano. Según Jubileos 4:11 se esposa se llamaba Azura.

[25] Enós, también llamado Enmengalana, Emenluana, Amelon, Ammenon, Uanna, Daonos, Oannes.

[26] Gn.4:25,26.

[27] Gn.4:16-24.

[28] Gn.4:25.

[29] Gn.5:18-24; 1Cr.1:3; Lc.3:37; Heb.11:5; Judas Tadeo Lebeo 1:14,15; La tradición arcaica acerca del profeta Enok setita aparece también en los Catálogos de Grandes Personajes Antediluvianos del año 2400 antes de Cristo, es decir, el año humano 1920 desde Adam, en la época de Taré, encontrados por Weld-Blundell. El Catálogo W.B.444 hace mención de Enok setita llamámdolo Enmenduranna de Sipar, ocupando también el séptimo puesto del Catálogo, al igual que en Génesis y Judas Tadeo Lebeo que presenta a Enok setita como séptimo desde Adam. El Catálogo W.B.62 coloca a Enmenduranna de Sipar en el octavo lugar, pues incrusta otros personajes y cambia de lugar a algunos. Enmenduranna también es llamado Emenduranki, y el Catálogo de Beroso lo llama Evedoranjos de Pautibibla. En el Catálogo de Beroso, Evedoranjos de Pautibibla ocupa también el séptimo lugar como en Génesis, Judas Tadeo Lebeo y W.B.444. Batibira y Pautibibla son equivalentes; lo cual puede verse al comparar entre sí los Catálogos W.B.444, W.B.62 y Beroso. La tradición arcaica presenta a este personaje del que nos ocupamos, como hombre recto amado del Cielo, profeta que recibe revelaciones y a quien son comunicados los secretos, además de gran astrónomo y matemático, trasladado a los Cielos, líder sacerdotal antediluviano y escriba. Dícese que sus escritos fueron preservados por Matusalem y que sobrevivieron al Diluvio [4Enok92:1]. El Eclesiástico 44:16 lo llama “ejemplo de ciencia para todas las generaciones”. El sacerdote caldeo Beroso escribió de él en tiempos de Alejandro Magno, en el año 275 a.C.; es decir, en el año humano 4045 desde Adam. En el período intertestamentario las tradiciones enoquianas pasaron legendarias al llamado Libro 1 de Enok. También existen los Libros 2, 3, 4, 5 y 6 llamados de Enok. El Libro 1 de Enok se ha conservado en etiópico y griego; el Libro 2 de Enok en eslavo; el Libro 3 de Enok, sin embargo, no trata del Enok terrenal, sino de las visiones de la Merkabah contempladas por el rabino Ismael, el cual dice que en su visita al Cielo se encontró con Enok el hijo de Jared en la forma de Metatrón. El Libro 4 de Enok son fragmentos arameos. El Libro 5 de Enok son fragmentos coptos. Estos dos últimos se relacionan con el primero. El Libro 6 de Enok consiste de fragmentos en copto sahídico hallados en Asuán en 1909 y publicados por Munier. También hay noticias de la tradición enoquiana en los Textos del Qumram, principalmente de la Cueva 4. La Pistis Sofía también se refiere a Enok como escritor. Mahoma, en el Corán, se refiere a Enok como el sabio. Ver también [Jubileos 4:16-29]. El Liber Antiquitatum (1:15) llama a los hermanos de Enok: Lead, Anac, Soboa y Yetar; y a sus hermanas: Tetseco y Lesse.

[30] Judas Tadeo Lebeo 1:14-16; [1Enok1:9; 5:4; 27:2; 60:8; 93:2], [Jubileos 7:38,39].

[31] Matusalem, también conocido como Ubartutu, y Otiartes. Su esposa: Edna.

[32] Lamek setita, también conocido como Sukurlam, Shurupak, Imir y Hamsa.

[33] Noé, también llamado Utnapishtim, Ziudsuddu, Ziusudra, Siugigu, Xixitros, Atrakasis, Manu, Du Mu, Paupan Nan-Chaung, Deucalión, Belgermer, Coxcox, Teocipactli, Tepsi, Merewana, Sigu, Uassu, Tamandaré, Tamanduare, Tamendonare, trow, Tiu, Lohero, Qat, Noh, Nu-u. Su esposa: Emsara, Mysr, Msrh, Hmdrh Mswrh, Pirra.

[34] 1Pd.3:18-22.

[35] Gn.5:22 a 9:29.

[36] El nombre Abraham, en Tablilla de Dilbat: Aba(m)rama; en Textos de execración egipcios: Aburahana.

[37] Gn.11:10 a 12:1-3; Gal.3:8.

[38] Gn.15:1 a 35:29; Rom.4:16-22; Gal.4:21-31; Heb.11:19.

[39] Gn.26:2-5; 28:10-15.

[40] Gal.4:21-31.

[41] Rom.9:6-8,25-33; Gal.6:16.

[42] Gn.49:8-12.

[43] Col.2:16,17; Heb.10:1.

[44] Dt.18:15-19; Jn.1:21-23; Hechos 3:22-26.

[45] Num.24:15-17.

[46] Ex.3:1-22.

[47] Gn.16:1-15.

[48] Gn.32:22-32.

[49] Miqueas 5:2.

[50] Ex.23:20-23; 1Cor.10:4.

[51] Jos.5:13-15.

[52] Heb.3:17 a 4:11; Mt.11:25-30; Col.2:16,17.

[53] Jue.2:1-5.

[54] Job 38:1 a 41:34.

[55] Gn.2:16,17; 3:17-19; 4:6,7,9-12,15; 6:13-21; 7:1-4; 8:15-17; 9:1-17; 12:1-3; 13:14-17; 14:17-20; 17:1-21; 18:1-33; 21:12,13; 22:1,2,11,12,15-18; 26:2-5,24; 28:10-26; 31:3,24; 32:22-28; 35:1,9-12; 37:5-7; 40:5-13; 41:12-40; 48:3,4,13-20; 49:1-27.

[56] Jue.13:2-23.

[57] 1Sam.8:1 a 16:13.

[58] David, en la Estela de Tell-Dan de Hasael, descubierta por Abraham Biram.

[59] 2Sam.7:1-17; Salm.89:1-37; 1Cr.17:1-5; Jer.23:5; 33:15; Ezq.34:23; Os.3:5; Hchs.2:25-36; 13:21-23,34; Mt.1:1; 21:9; Lc.1:26,32; Rom.1:1-5; 2Tim.2:8; Ap.5:5; 22:16.

[60] 1R.6:1-38; 2Cr.3:1 a 7:22; Hchs.7:47-50; Jn.2:19-22; 1Cor.6:19; 2Cor.6:16; Ef.2:20-22; Heb.3:6; 1Pd.2:5; Ap.3:12; 21:3,10,11,14.

[61] Gn.18:18; 22:18; 26:4; 1Cr.16:31; Salm.2:8; 18:49; 22:27,28; 46:10; 47:8; 57:9; 67:2,4; 72:11,17; 82:8; 86:9; 96:3,10; 102:15; 108:3; 113:4; 117:1; 126:2; Is.2:2,4; 5:26; 11:12; 42:1,6; 49:6; 52:15; 55:4,5; 60:3; 61:11; 65:1; 66:12,18,19; Jer.1:5; 3:17; 4:2; 16:19; 18:8,9; Ezq.36:23; 38:16,23; 39:7,21,23,27; Miq.4;2,3; Sof.2:11; Hag.2:7; Zac.2:11; 8:22; 9:10; Malq.1:11,14; Mt.28:19,20; Mr.16:15,16; Lc.24:47; Jn.10:16; Hchs.11:17,18; 13:46-48; 15:13-32; 16:4; 22:17-21; 26:15-20; 27:23,24; Rom.1:5; 9:24-26; 10:11-13,18-20; 11:25; 15:8-12,15-21; 1Cor.12:13; Gal.3:25-29; Ef.2:11-22; 3:6; Flp.3:3; Col.3:10,11; 1Tes.2:14-16; Ap.5:9,10; 7:9-17; 14:6; 21:24-26.

[62] 1R.5:5-18; 2Cr.2:3-16; Hchs.9:36 a 10:48.

[63] Gal.3:14.

[64] 2Cr.5:2-12.

[65] Hchs.1:15; 2:1-12.

[66] 2Sm.23:3,4.

[67] Hchs.2:30.

[68] 1Pd.1:11.

[69] Salm.41:9; Mt.26:24; Mr.14:21; Lc.22:22; Jn.13:18; 17:12.

[70] Salm.22:1,6-8,12-18,22.

[71] Salm.16:8-11; Hchs.2:25-33.

[72] Salm.16:10; Is.53:10-12; Os.6:2; Salm.110:1; Mt.22:44; Mr.12:36; Lc.20:42,43, Hchs.2:34,35; 1Cor.15:25; Ef.1:20-22; Col.3:1; Heb.1:13; 8:1; 10:12,13.

[73] Job 19:25,26.

[74] Is.7:14; Mt.1:23.

[75] Is.9:6,7.

[76] Is.11:1-10.

[77] Is.32:1,2.

[78] Is.35:4-10; Mt.11:4.6; Lc.7:21-23; Jn.14:4-6; Hchs.9:2; 18:26; 19:9,23; 22:4.

[79] Juan el Bautista, Mt.3:1-17; 4:12; 9:14-17; 11:1-19; 14:1-12; 16:14; 17:13, 21:25-32; Mr.1:1-14; 2:18; 6:14-27; 8:28; 11:30-32; Lc.1:13-63; 3:2-20; 5:33; 7:18-33; 9:7-19; 11:1; 16;16; 20:4-6; Jn.1:6-40; 3:23-27; 4:1; 5:33-36; 10:40,41; Hchs.1:5,22; 10:37; 11:16; 13:24,25; 18:25; 19:3,4; ver en Antigûedades de los Judíos, Libro XVIII:5:2, de Josefo.

[80] Is.40:3; Malq.3:1; Jn.1:23.

[81] Is.42:1-7; Mt.12:18-21.

[82] Is.52:13 a 53:12; Hchs.8:30-35.

[83] Is.61:1-3; Mt.5:4; 11:5; Lc.4:18,19; 7:22.

[84] Is.63:1-6; Ap.19:13.

[85] Jer.23:5,6.

[86] Jer.31:33; Heb.10:15-17.

[87] Ezq.11:19; 18:31; 36:26,27.

[88] Ezq.1:26-28; 10:1.

[89] Os.6:2.

[90] Joel 2:28-32; Hchs.2:16-21.

[91] Jonás 1:17; Mt.12:40.

[92]Miq.5:1-5º.

[93] Hab.3:3-18.

[94] Hag.2:6,7.

[95] Dn.2:1,25,29-45; 7:1,9,10,13,14,18,22,26-28; 8:1,11,25; 9:1,26; 10:1; 11:22

[96] Nabucodonosor, en 2R.24:1-11; 25:8-22; 1Cr.6:15; 2Cr.36:6-13; Esd.1:7; 2:1; 5:12-14; 6:5; Neh.7:6; Est.2:6; Jer.21:2-7; 22:25; 24:1; 25:1-9; 27:6-20; 28:3-14; 29:1-3; 32:1-28; 34:1; 35:11; 37:1; 39:5-11; 43:10; 44:30; 46:2-26; 49:28-30; 50:17; 51:34; 52:4,30; Ezq.26:7; 29:18,19; 30:10; Dn.1_1.18; 2:1-46; 3:1-28; 4:1-37; 5:2-18; ver Ant.Jud.X:6:1-2, Josefo; Crónicas de los Reyes Caldeos, publicadas por Wiseman y Parrot.

[97] Artajerjes I Longímano, Esd.4:7-23; 6:14; 7:1-21; 8:1; Neh.2:1; 5:14; 13:6.

[98] Acerca de un análisis detallado de la profecía y genuinidad del Libro de Daniel, remito al lector al libro de este mismo autor, titulado: “Roma en la profecía de Daniel”; Ciudad del Este 1983.

[99] Zac.9:9-11.

[100] Zac.11:12,13.

[101] Zac.12:10b.

[102] Zac.14:3,4,5c,9.

[103] Malq.3:1



Gino Iafrancesco V., Bogotá 2003. CAP.1 de Historia Cristiana.

LINAJE MESIANICO

LINAJE MESIÁNICO


De manera que siendo el Mesías la Simiente de la Mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, según prometió Yahveh Elohim delante de Adam y Eva,[1] Adam engendró a Set en el año 130 de la humanidad,[2] y éste a Enós en el año 235,[3] y éste a Cainán I en el 325,[4] y éste a Mahalaleel en el 395,[5] y éste a Jared en el 460,[6] en cuyo tiempo descendieron los vigilantes a la Tierra y tomaron para sí mujeres engendrando gigantes y enseñándoles diversas perversiones;[7] Jared engendró en el año 622 desde Adam al profeta Enok setita que caminó con Dios, profetizó y fue tomado por Elohim.[8] Enok setita engendró a Matusalem en el año 687,[9] el hombre que mayor edad ha alcanzado en la Tierra,[10] pues Dios era longánime, pues cuando Matusalem muriera, el Diluvio se desataría sobre toda la Tierra. Matusalem engendró a Lamek setita en el 874,[11] y Lamek setita a Noé en el año humano 1056.[12] Noé, con sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet, y sus respectivas esposas: Emzara, Sedacatlebab, Nahlatmehoc y Adatnese,[13] sobrevivie­ron al Diluvio el 27 de Zif (Iyyar) del año 1657 desde Adam, cuando salieron del arca.[14]


El Bendito Dios de Sem se revelaría a esta descen­dencia. Sem, pues, engendró a Arfaxad en el año humano 1658,[15] y éste a Cainán II Sala en el 1693,[16] y éste a Sala II en el 1723,[17] y éste a Heber en el 1753,[18] de donde vinieron los hebreos. Heber engendró a Peleg cuando se partió la Tierra Adama o Pangéa y comenzó la deriva de los continentes en el año 1787 desde Adam.[19] Peleg engendró a Reu (Ragau) en el año humano 1817,[20] y éste a Serug[21] en el año 1849,[22] y éste a Nacor I en el 1879,[23] y éste, en el año 1908, a Taré, padre de los tarekitas hebreos[24] mencionados en la ugarítica Epopeya de Keret Refaíta,[25]y padre de Abraham,[26] de cuya Simiente prometida llegaría la Bendición a las familias y naciones de la Tierra,[27] y el cual nació en Ur de los Caldeos cerca al año 1978 desde Adam.[28]


La Simiente de la Mujer sería entonces también la Simiente de Abraham; por lo cual Abraham engendró a Isaak en el año humano 2078,[29] y éste a Jacob I Israel en el año 2138,[30] y éste a Judá I cerca al año 2192,[31] cuyo cetro no sería quebrado hasta que viniera Silo, el Enviado, el Legislador de entre las piernas de Judá.[32] Por lo cual Judá engendró a Fares en el 2256,[33] y éste a Esrom, y éste a Aram cerca al año 2451,[34] y éste a Aminadab, y éste a Naasón, y éste a Salmón,[35] esposo de Rahab la ramera salvada por fe en los dias de Josué, a la caída de Jericó;[36] y Salmón y Rahab engendran en el tiempo de los Jueces a Booz, esposo de Ruth la moabita,[37] pasadas ya las diez generaciones moabitas que no podrían entrar en relación con la congregación de Yahveh, según Deuteronomio 23:3.


Las diez genera­ciones prohibidas a Moab fueron: (1) la de Abraham, en cuyos tiempos, de Lot y su hija mayor nació Moab; (2) la de Isaak; (3) la de Jacob I Israel; (4) la de Judá I; (5) la de Fares; (6) la de Esrom; (7) la de Aram; (8) la de Aminadab; (9) la de Naasón; (10) la de Salmón y Rahab. La generación (11) fue la de Booz, que sí pudo recibir a Ruth la moabita, nuera de Noemí, según las Cronicas de Samuel, Natán y Gad.[38] Booz y Ruth engendraron a Obed, y éste a Isaí, mencionado en las profecías de Isaías acerca del Mesías. Isaí engendró al rey David, guarda del Cetro de Israel en el año 3200 desde Adam,[39] y éste al rey Salomón y a Natán,[40] según el nombre de su amigo el profeta.


Salomón engendró al rey Roboam en el año humano 3269,[41] y Natán a Matata, y éste a Mainán.[42] Roboam engendró al rey Abiam (Abías), y Mainán a Melea, y éste a Eliaquim.[43] Abías engendró al rey Asa, y Eliaquim meleíta a Jonán, y éste a José I.[44] Asa engendró al rey Josafat, y José jonanita a Judá josita, y éste a Simeón.[45] Josafat engendró al rey Joram de Judá, y Simeón judaíta a Leví I simeonita, y éste a Matat.[46] Joram engendró al rey Ococías de Judá que anduvo en los caminos de Acab y Jezabel, y quien fue muerto por orden de Jehú,[47] y a quien el apóstol Leví Mateo no juzga digno de mencionar en la ascendencia del Mesías.[48] Matat levita de la tribu de Judá engendró a Jorim, y éste a Eliezer.[49] Ococías de Judá engendró al rey Joás de Judá en tiempos del sacerdote Joiada, y Eliezer jorimita a Josué elezierita, y éste a Elmodam.[50] Joás engendró al rey Amasías de Judá. Tampoco Mateo juzgó digno mencionar a éstos, Joás y Amasías de Judá, en la genealogía del Mesías.[51] Elmodam engendró a Cosam, y éste a Adi.[52] Amasías engendró al rey Azarías (Uzías) de Judá,[53] y Adi a Melqui I, y éste a Neri.[54] Uzías engendró al rey Jotam de Judá,[55] y éste al rey Acaz de Judá,[56] y éste al rey Ezequías de Judá, gran restaurador,[57] y éste al rey Manasés de Judá, malo, pero luego arrepentido, engendrado en el tiempo extra de gracia que le concedió Dios a Ezequías por el profeta Isaías haciendo retroceder la sombra diez grados. En ese tiempo de gracia nació el rey Manasés de Judá, antepasado del Mesías.[58] Manasés engendró al rey Amón de Judá,[59] y éste al rey Josías de Judá, también gran restaurador del imperio de la Ley;[60] éste engendró al rey Joacaz de Judá, sustituído como rey por su hermano menor el rey Eliaquim (Joacim) de Judá,[61] según maniobra política del Faraón Necao, pero al cual llevó cautivo Nabucodonosor a Babilonia.[62] Joacim engendró al rey Joaquín.[63]


Éste Joaquín rechazó La Ley. Éste es también Jeconías, y es también Conías; diferentes nombres del mismo personaje. A éste Joaquín Jeconías Conías de Judá llevó cautivo a Babilonia Nabucodo­nosor, y lo sustituyó como rey de Judá por su tio Matanías Sedequías rey de Judá.[64] Entonces comenzó a profetizar el profeta Ezequiel, el cual, a pesar de la cautividad, profetizó también la futura Presencia en el Israel restaurado de Yahveh Presente.[65] Jeremías profetizó que ninguno de los descendientes de Jeconías se sentaría en el trono de Judá, y que sería un hombre privado de su descendencia.[66] No obstante, las Sagradas Escrituras declaran que Jeconías tuvo hermanos.[67] Jeconías murió sin hijos, como lo profetizó Jeremías; por lo tanto, según la ley del levirato,[68] uno de sus hermanos debía tomar a su esposa por mujer y levantarle descendencia. Neri, entonces, su hermano uterino, engendró a Salatiel, hijo de Neri,[69] como si fuese hijo de Jeconías.[70]


Salatiel engendró a Pedaías, y éste a Zorobabel,[71] goberna­dor de Judá, por quien fue restaurada la Casa de Dios en Jerusalem al regresar del cautiverio babilónico.[72] Zorobabel engendró a Abiud y a Resa;[73] Abiud a Eliaquim , y Resa a Joana.[74] Eliaquim a Azor, y Resa a Judá II joanaíta.[75] Azor a Sadoc, y Judá II joanaíta a José I Judaíta, y éste a Simei.[76] Sadoc a Aquim, y Simei a Matatías I, y éste a Maat.[77] Aquim a Eliud, y Maat a Nagai, y éste a Esli.[78] Eliud a Eleazar, y Esli a Nahum, y éste a Amós.[79] Eleazar a Matán, y Amós a Matatías II, y éste a José II matatita, y éste a Jana joseíta, y éste a Melqui II, y éste a Leví I melquita, y éste a Matat Melqui III, y éste a Elí.[80] Por su parte, Matán eliazarita engendró a Jacob II matanita.[81]


El Talmud, Guemará, Orden 2_ Mo'ed, en Haghigha 77:4, dice que Elí matatita del linaje de David fue el padre de María la madre del Señor Jesús Cristo. La tradición dice de María ser hija de Joaquín y Ana. Por su parte, el historiador Julio Africano (200-245), escribió su Carta a Aristídes, donde se recoge la explicación misma dada por José III, padre putativo de Jesús, y María su esposa, acerca de sus genealogías, a la iglesia primitiva contemporánea de ellos. José y María explicaron personal­mente a los primeros cristianos que ellos poseían tablas genealógicas privadas, los Despósinoi en el Libro de los Dias, tomadas de visitas a las aldeas de Nazareth, Locoba y demás.


La razón por la cual muchos linajes, especialmente los provenientes de David, tenían tablas genealógicas privadas, era porque el idumeo Herodes II llamado el grande, hijo de Antipas Antipatro, mandó quemar los registros oficiales para ocultar que él no tenía raíces israelitas; pues a la verdad, su padre Antipas Antipatro fue herido y raptado del templo de Apolo en Ascalón, Palestina, por unos bandidos idumeos, que al no poder cobrar el rescate a su padre Antipas Herodes I, sacerdote de Apolo, lo dejaron entre ellos donde fue criado en sus costumbres; después Antipatro entabló amistad con Hircano, sacerdote de Judea, y fue su embajador ante Pompeyo. Su hijo, también Herodes como su abuelo, quiso, pues, ocultar este trasfondo quemando los registros oficiales cuando fue nombrado rey de los judíos por Augusto y Antonio. El historiador Nicolás de Damasco, contemporáneo suyo, arregló la cola de paja de Herodes II, llamado el grande, pretendiendo que provenía de "una de las principales familias judías que habían venido de Babilonia".


La Carta a Aristides de Julio Africano pasó a los registros históricos de Eusebio de Cesarea; también Basilio Magno, Jorge Syncellus y Gallandi conservaron escritos históricos de Julio Africano, al que también se refieren Orígenes, Dionisio Bar-Salibi, Suídas, Jerónimo y Focio. José y Maria explicaron a los primeros cristianos que Matán elezierita padre de Jacob II matanita, murió dejando viuda a su esposa de nombre Estha; entonces Estha fue desposada por Matat Melqui III engendrando a Elí. Por lo tanto Elí y Jacob II matanita son hermanos uterinos, siendo Estha madre de los dos: de Jacob II matanita del linaje de David por Salomón, y de Elí del linaje de David por Natán. Elí murió sin dejar hijos varones; entonces Jacob II matanita, que ya tenía dos hijos con su propia esposa, según la ley del levirato tomó, en nombre de su hermano uterino Elí, a la esposa de éste y engendró a José III , esposo de María, y padre putativo de Jesús de Belén y Nazareth. Por lo tanto José III, esposo de María, es hijo legal, según la ley del levirato, de Elí, como aparece en la genealogía registrada por Lucas en su Primer Tratado; pero también José III, esposo de María, es hijo, según la carne, de Jacob II matanita, como aparece en la genealo­gía registrada por el apóstol Leví Mateo en su Evangelio.

Siempre, desde el rey David, estuvo el reino en manos de sus descendientes, incluso durante la cautividad babilónica, pues Nabucodonosor entregó el trono de Joaquín a su tío Sedequías.[82] Ciro el Persa[83] apoyó el gobierno de Zorobabel.[84] Lo mismo hizo Darío el Persa.[85] Pero llegado el tiempo de la primera venida del Mesías para sufrir, según la profecía de Daniel acerca de los 70 septenarios,[86] el trono del rey de los judíos fue usurpado por el idumeo Herodes II, llamado el grande, hijo de Antipas Antipatro, cumpliéndose la profecía de Jacob I Israel, de que no sería quebrado el cetro de Judá hasta que viniera Silo.

Para esta sección genealógica mesiánica, hemos usado, pues, La Torá, los Nebiim, Los Ketubim, el Evangelio del apóstol Leví Mateo, el Primer Tratado (el Evangelio) de Lucas, las Antigüedades de los Judios, de Josefo, El Talmud: Guemará: Orden 2° Moed: Haghigha 77:4, escrito por el rabino Asi, la Carta a Aristides de Julio Africano, y la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea.



[1]Génesis 3.15.

[2]Génesis 5:3.

[3]Génesis 5:6.

[4]Génesis 5:9.

[5]Génesis 5:12.

[6]Génesis 5:15.

[7]Génesis 6:1-6; 2 Pedro 2:4,5; Judas Tadeo Lebeo 1:6,7; [1 Enok 6:1 a 9:11]; [4 Enok 6:4 a 8:4]; [1Q20:III:3; 4Q201:III:1-23].

[8]Génesis 5:18,22-24; Hebreos 11:5.

[9]Génesis 5:21.

[10]Génesis 5:27.

[11]Génesis 5:25.

[12]Génesis 5:28,29.

[13][Jubileos 4:33; 7:14-16]; [Al-Tabarí 173, 202, 203].

[14]Génesis 8:14-16. Para una cronología, puede verse la obra de este mismo autor titulada: Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[15]Génesis 11:10.

[16]Génesis 11:12 LXX; Lucas 3:36; He restado 100 años de la LXX para adaptarlo al Texto Masorético.

[17]Génesis 11:13 LXX; Lucas 3:35. Ibid. Ver Cronología en Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[18]Génesis 11:14. Heber; ver el nombre Ibrium, visir de Irkab-Khalam en los Archivos de Ebla. Ver también los Textos de Mari, y la Epopeya ugarítica de Keret refaíta.

[19]Génesis 10:25; 11:16.

[20]Génesis 11:19.

[21]Serug, el mismo nombre Sharugi en los Textos de Harán.

[22]Génesis 11:20.

[23]Génesis 11:22. Nakhur en los Textos de Mari.

[24]Génesis 11:24.

[25]Al respecto puede leerse en el libro de este mismo autor, titulado: Sefer Gitaim; Bogotá, 1998.

[26]Génesis 11:26.

[27]Génesis 12:1-3; Gálatas 3:14-18,29.

[28]Génesis 25:7.

[29]Génesis 21:5.

[30]Génesis 25:26.

[31]Génesis 29:27-35. Ver Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[32]Génesis 49:8-12.

[33]Génesis 30:22-24; 37:2; 38:1,18,27-30.

[34]Éxodo 6:20.

[35]Rut 4:18-20; 1 Crónicas 2:5-11; Mateo 1:3,4; Lucas 3:32,33.

[36]Mateo 1:5; Josué 2:1,8-21; 6:22-24.

[37]Rut 4:21; Mateo 1:5.

[38]1 Crónicas 29:29. Según este verso, las Crónicas de Samuel, Natán y Gad abarcan los libros titulados: Josué, Jueces, Ruth y Samuel.

[39]Rut 4:21,12; 2 Samuel 5:4. Ver Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[40]1 Crónicas 3:5; Mateo 1:6; Lucas 3:31,32.

[41]1 Reyes 14:21.

[42]Lucas 3:31.

[43]1 Reyes 14:31; 15:1; 2 Crónicas 13:1,2; Lucas 3:30,31.

[44]1 Reyes 15:8-10; 2 Crónicas 14:1; Lucas 3: 30.

[45]1 Reyes 22:41; 2 Crónicas 17:1; Lucas 3:30.

[46]2 Reyes 8:16; 2 Crónicas 21:1, Lucas 3:29,30.

[47]Jehú, 1 Reyes 19:16,17, 2 Reyes 9:2-31; 10:1-36; 12:1; 13:1; 14:8; 15:12; 2 Crónicas 22:7-9; 25:17; Oseas 1:4; ver Obelisco negro de Salmanasar III en el Museo Británico.

[48]2 Reyes 8:25 ,27; 9:27; 2 Crónicas 22:1,3,9;

[49]Lucas 30:29.

[50]2 Reyes 11:2;12:1; 2 Crónicas 22:11; 24:1; Lucas 3:28,29.

[51]2 Reyes 14:1; 2 Crónicas 24:27; Mateo 1:8.

[52]Lucas 3.28.

[53]Azarías Uzías en los Anales de Teglat-Falasar III.

[54]2 Reyes 15:1; 2 Crónicas 26:1; Lucas 3:27,28.

[55]2 Reyes 15:32; 2 Crónicas 26:23; Mateo 1:9.

[56]2 Reyes 16:1; 2 Crónicas 27:9; Mateo 1:9. Ya-u-ja-si Ya-u-da-a en los Textos asirios de Teglat-Falasar III.

[57]2 Reyes 18:1, 2 Crónicas 28:27; 29:1 a 31:23; Mateo 1:9. Ver la Inscripción del túnel de Siloé, el Prisma Taylor de Senaquerib y el Texto de Nebi-Yunus.

[58]Isaías 38:1-22; 2 Reyes 20:21; 21:1-18; 2 Crónicas 32:24, 33; 33:1-20; Mateo 1:10; ver: Oración de Manasés. Ver Prisma B,54-VI con la campaña de Asaradón; también la Lsta de los reyes de Jatti tributando a Asurbanipal.

[59]2 Reyes 21:18; 2 Crónicas 33:20; Mateo 1:10.

[60]2 Reyes 21:26; 22:1 a 23:23; 2 Crónicas 33:25 a 35:19; Mateo 1:10. Los incidentes contemporáneos a los tiempos de Josías pueden verse en Herodoto.

[61]De Joacim leer en Josefo.

[62]2 Reyes 23:30 a 24:18; 2 Crónicas 36:1-11; Mateo 1:11. Ver Papiro de Adón pidiendo ayuda a Nabucodonosor.

[63]De Joaquín ver las Tabletas de la expedición de Koldewey, y el Ostracón de Laquis III; también el sello de Bet - Mirsim.

[64]2 Reyes 24:6-20; Jeremías 52:1-3; 2 Crónicas 36:8-11; Mateo 1:11. Ver Sello de Laquis con el nombre de su gobernador Godolías, y la tumba del ayudante de este Jazanías.

[65]Ezequiel 1:1; 3:16; 8:1; 20:1; 24:1,2; 29:1,17; 26:1; 31:1; 33:21; 40:1; 32:1; 48:35. Aproximación a Crónicas III:A:5; Bogotá, 1990.

[66]Jeremías 22:24-30.

[67]Mateo 1:11.

[68]Deuteronomio 25:5,6.

[69]Lucas 3:27.

[70]1 Crónicas 3:17.

[71]Mateo 1:12; 1 Crónicas 3:19. Zorobabel desciende de Salatiel por Pedaías contado como pariente de Jeconías que murió sin hijos, pero que tomaba su parentela como hermanos e hijos (1 Crónicas 3:16-18).

[72]Esdras 2:2; 3:2,8; Hageo 1:14; 2:2-9; Zacarías 4:9.

[73]Mateo 1:13; Lucas 3:27; 1 Crónicas 3:19,29 (Abiud = Hasuba; y Resa = Jusab-Hesed ó Berequías).

[74]Mateo 1:13; Lucas 3:27.

[75]Mateo 1:13; Lucas 3:26,27.

[76]Mateo 1:14; Lucas 3:26.

[77]Ibid.

[78]Mateo 1:14; Lucas 3:25.

[79]Mateo 1.15; Lucas 3:25.

[80]Mateo 1:15; Lucas 3:23-25. Matat Melqui III, uniendo los datos de Lucas y la Carta a Arístides de Julio Africano.

[81]Mateo 1:15.

[82]2 Reyes 24:17; 2 Crónica 36:10 (hermano en el sentido de pariente).

[83]Ciro, Ver la Crónica de Nabonides, el Cilindro de Ciro y los historiafores Beroso, Herodoto, Jenofonte y Josefo. De su hijo Cambises hablan también los Textos de Elefantina.

[84]Esdras 1:1 a 2:2; 3:2,8.

[85]Esdras 4:24; 5:2.

[86]Daniel 9:20-27.

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Gino Iafrancesco V., Bogotá D.C., Colombia, 2003. (Cap.2 de "Historia Cristiana").

EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO

EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO



Dice el apóstol Pablo en su epístola a las iglesias de Galacia (Gálatas 4:4): "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley." Detengámos­nos un poco en lo relativo al cumplimiento del tiempo.

También Pablo escribió a la iglesia en Efeso (Efesios 1:10): "(Dios) se había propuesto en sí mismo reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra." Aquí Pablo, a diferencia de Gálatas, que habla en singular de "tiempo", dice "tiempos" en Efesios.

En Gálatas es "cronos"; en Efesios es "kairós". En Gálatas se refiere, pues, al tiempo en su estructura lineal de sucesión cronológica, los años previstos para la llegada del Mesías en su primera venida, tal como profetizó Daniel. En Efesios se refiere a las diversas maduraciones, a las ocasiones oportunas de los eones o edades o períodos, o como se ha dado en llamar en los últimos siglos: dispensaciones.

De hecho, la humanidad, según Dios, ha pasado por diferentes etapas. Vivió cerca de cien años en estado de inocencia en el jardín del Edén, según se desprende de la fecha del nacimento de Set. Este fue un primer "kairós", una ocasión especial de prueba para el hombre frente al Árbol de la Vida, y frente al árbol de la ciencia del bien y del mal.

Pero el hombre quebrantó el pacto, como dice el profeta Oseas ( Oseas 6:7), y entró en un segundo período a partir de su pecado y la subsiguiente expulsión del Edén. Nuevas cosas designó Dios para ellos a partir de allí, tales como la maldición de la tierra y sujeción de la creación en manos de Adam a la vanidad, el comer el pan con el sudor de la frente, los dolores en las preñeces y partos de la mujer, el volver al polvo tras la muerte, un nuevo régimen vegetariano más amplio, la cobertura provisional del sacrificio en espera de la Simiente prometida de la mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, el nuevo alimento de ésta, el polvo, que es el material con que está hecho el hombre, la autoridad delegada del hombre sobre la mujer, la condición caída de la naturaleza humana ahora vendida al poder del pecado en la carne, el conocimiento del bien y del mal; es decir, el gobierno de la conciencia, la conciencia de desnudez, la culpabilidad que se esconde de Dios, etc.. El gobierno de la conciencia; en este nuevo estado fue ahora un segundo "kairós", una nueva ocasión en circunstancias diferentes para estar delante de Dios, pero bajo la misma provisión de gracia de Dios concedida en la promesa acerca de la Simiente de la Mujer, y ejemplificada en la cobertura de túnicas de pieles de un sacrificio. La Vida Divina ofrecida al hombre en el Edén por medio del Árbol de la Vida, es ofrecida en este nuevo "kairós" al hombre en la Fe de la Simiente de la Mujer, pues ésta aplastaría la cabeza de la serpiente destruyendo su imperio, que es el del pecado y la muerte.

Pero así como el "kairós" de la inocencia terminó con el pecado, el "kairós" de la conciencia terminó con el Diluvio, pues el hombre llegó a ser carne estando su corazón de continuo solamente en el mal (Génesis 6:5). Dios, pues, en su infinita misericordia, no queriendo destruir del todo al hombre que le hace doler el corazón, reservó a Noé y a su familia para repoblar la tierra, y con ellos estableció el régimen del gobierno humano, del hombre sobre el hombre. Este tercer "kairós" está representado en la vigencia dentro de la humanidad de las siguientes palabras de Dios a Noé y su familia: "Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multipli­caos, y llenad la tierra. El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo qe se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento; así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derrama­da; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.../...He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de Diluvio, ni habrá más Diluvio para destruir la tierra.../...Esta es la señal del pacto que Yo establezco entre mi y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mi y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mio, que hay entre mi y vosotros y todo ser viviente de toda carne. Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.../...Esta es la señal del pacto que he establecido entre mi y toda carne que está sobre la tierra." (Génesis 9:1-17).

Vemos, pues, que ahora en este tercer "kairós" la dieta vegetariana se amplía a una que incluye a toda carne excepto su sangre. La pena de muerte se establece sobre el hombre y los anima, para que sea aplicada por el hombre sobre quien derrame la vida humana. Esto tiene vigencia universal. Dios hace un pacto, lo señala con el arco iris, y las promesas anteriores acerca de la Simiente de la mujer se mantienen incolumnes. Entonces comienzan las primeras civilizaciones inmedia­tamente postdiluvianas. Se levanta Nimrod y las ciudades estados sumerias. También surgen los acadios, asirios, elamitas, antiguos caldeos y otros. Se levanta la torre de Babel en oposición a Dios, y el gobierno humano se envilece dando lugar a la tiranía. Satanás engaña las etnias de la tierra.

Entonces Dios llama a Abraham y le anuncia acerca de la Bendición que vendrá a las familias y naciones de la tierra, por medio de su Simiente; y un nuevo "kairós" se abre para estos elegidos, en función de la humanidad entera. Las demás naciones, ajenas por lo pronto a la fe y al conocimiento de la promesa, continúan bajo el régimen noético, si bien la promesa de la Simiente de la Mujer todavía les cobija; solo que aún desconocen que vendría por Abraham y su descendencia. La promesa abrahámica es confirmada a Isaak y a Jacob, y entonces surge la nación de Israel, entre cuyas tribus, la de Judá recibe una nueva promesa; de él provendrá Silo y el Cetro de Israel.

Con Moisés establece Dios el pacto de la Ley con Israel, para que esta nación sea ejemplo a las demás naciones y sea Su testigo en el mundo. Dios añadió la Ley, sin anular la promesa, sino para que al estar bajo el régimen de la Ley, se pudiese conocer la necesidad del Salvador, el Mesías, profetizado ahora también por Moisés, y tipificado por las instituciones, fiestas, sacrificios, ritos y jornadas de Israel. Este "kairós" añadido, no invalida aquel anterior de la promersa a Abraham y su simiente, pero prepara el "kairos" de la primera venida del Mesías en el "cronos" respectivo revelado a Daniel.

Despúes viene el "kairós" de la gracia defintivamente cumplida y manifiesta, el cual es el de la Iglesia, con la plenitud de los gentiles.

Entonces Dios se volverá a Israel para la segunda venida del Mesías, y el Reino de los Cielos Milenial tendrá lugar. Tras el habrá la resurrección de los demás muertos (pues los justos resucitarán antes y para el Milenio) y la liberación de Satanás del abismo en el cual será sellado por el Milenio; y tras la última rebelión de todos los réprobos, establecerá Dios Su Juicio Final.

Entonces habrá por la eternidad, con Dios y Su Mesías, Cielo Nuevo, Tierra Nueva, Nueva Jerusalem y las naciones que hubieren sido salvas. Dios sujetará a Cristo todas las cosas, y a su vez el Hijo le someterá todo al Padre, porque lo que es del Padre es del Hijo, y lo que es del Hijo es del Padre. Todo esto ha sido, es y será el cumplimiento de los tiempos de que habla Pablo en Efesios. Lo que ha sido y es: los tiempos, se dirigen a su cumplimiento: lo que será.

Dentro de esos tiempos está el cumplimento del cronos de la primera venida del Mesías, a la que se refirió Pablo en su epístola a los Gálatas. También Jesús se refirió al cumplimiento del kairós específico de Su primera venida. Kairós específico dentro del cronograma de los demás tiempos que corren hacia su pleno cumplimiento.

El profeta Daniel recibió de Dios, por el ángel Gabriel, una profecía acerca de los setenta septenarios (Daniel 9:20-27). Sesenta y nueve de ellos se pasarían desde la orden de Artajerjes en el año 20 de su reinado para restaurar y edificar Jerusalem hasta la visitación del Mesías. En el dia exacto en que se cumplían esos años, entró Jesús en un burrito a Jerusalem llorando porque no entendieron el dia de su visitación. Jesús llamaba la atención de sus contemporáneos a las señales de los tiempos.

También había otras profecías acerca del orden de los imperios mundiales. Babilonia tuvo su tiempo durante el cual Israel fue corregido de su idolatría. Entonces Persia tuvo su tiempo durante el cual fue restaurada la Casa y la Ciudad de Dios y el aprecio de la Ley y los Profetas. Entonces Grecia y sus reinos sucesores tuvieron su tiempo durante el cual se consolidó el Canon de las Sagradas Escrituras y se preparó la cultura para la difusión universal del Evangelio del Mesías. También Roma tuvo su tiempo durante el cual lo anteriormente preparado encontró realización y se abrió camino hacia toda la humanidad. En los tiempos de Roma llegó el Mesías, precisamente en el cumplimiento del tiempo, cuando la profecía, la filosofía, la cultura, la política, la religión, marcaban la hora del importantísimo "kairós" respectivo en su "cronos" previa y divinamente señalado.

Por eso podía decir el apóstol Pablo a los atenienses, en el mismo areópago, platafor­ma mayor de la cultura universal: " Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia ( y le llama ignorancia a la cúpula de la cultura humana en su capital universal), ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un dia en el cual juzgará al mundo con justicia, por Aquel Varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muer­tos." (Hechos 17:30, 31).

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Gino Iafrancesco V., Bogotá, Colombia, 2003. (Cap. 3 de "Historia Cristiana").